Real Madrid y Barcelona, dos empates, dos sensaciones

Ambos sumaron un punto. El Real Madrid en Santander ante el Rácing a cero goles y el Barcelona en Mestalla ante el Valencia a dos goles. Mismo valor en puntos pero dos sensaciones totalmente distintas.
El Real Madrid deambuló por los Campos de Sport de El Sardinero. Un Rácing plagado de bajas frenó a los blancos, evitando que le crearan ocasiones claras de gol, con un paupérrimo bagaje de apenas un par de disparos a puerta de Cristiano y compañía. Algo inhabitual en el Real Madrid. Si por algo se han caracterizado siempre los blancos es por su gran pegada. Aún sin desplegar un gran fútbol las ocasiones de gol nunca faltaban. Ahora sí. En Valencia, ante el Levante, ya le sucedió después de la expulsión de Khedira, pero ayer en Santander alcanzó cotas preocupantes.
Se vio a un Madrid tristón y apático, con unos jugadores que parecen hastiados. Poco que ver con el equipo de la pretemporada y la Supercopa, donde por primera vez en mucho tiempo tutearon al Barcelona. Y que decir tiene que tampoco nada que ver con el equipo que arrasó al Zaragoza en la primera jornada de liga por 0-6. Algo ha cambiado en el equipo. Descartado el problema físico visto el buen arranque y que todavía estamos a principios de temporada, sugiero un tema de ansiedad y estrés. José Mourinho ha convertido cada partido del Real Madrid en una cruzada contra los árbitros, los rivales o la Uefa. No da tregua y los jugadores sienten sobre ellos la enorme presión que genera el portugués con su actitud. Tanto estar en el ojo del huracán por temas que poco tienen que ver con el juego puro y duro puede acabar por crear un clima poco grato en el vestuario y dentro del terreno de juego. La imagen de Florentino Pérez bajando al vestuario demuestra que los ánimos no están templados.
Por otro lado el empate logrado por el Barcelona fue totalmente distinto. Los azulgranas consiguieron empatar ante un rival que lo tuvo contra las cuerdas buena parte del encuentro y que realizó un partido extraordinario. Ambos equipos se dedicaron a jugar al fútbol y a explotar sus virtudes sin pararse en otras distracciones. Incluso las jugadas polémicas pasan a un segundo plano tras el gran partido vivido.
El Valencia fue superior en la primera parte. Mathieu convirtió el flanco izquierdo en un pasillo por el que se colaron dos goles y una ocasión increíblemente fallada por Soldado. La línea defensiva de tres blaugrana, con Alves de extremo, fue fácilmente superable por los ches. Cuando Guardiola volvió a la clásica defensa de cuatro ya perdían 2-1. Rectificó y el equipo consiguió el empate y casi gana el encuentro. El Barcelona demostró tener recursos, actitud y no dejó de pelear ante un rival que hizo lo mismo. Creo que el 3-4-3 está bien para partidos en casa ante rivales netamente inferiores, pero en campo ajeno ante rivales fuertes como este Valencia no parece muy recomendable.
El empate del Real Madrid deja dudas en el equipo y la afición, mientras que el logrado por el Barcelona demuestra que siguen teniendo espíritu competitivo y ganas de triunfos.
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