Momentazos Champions: El Bautismo de Casillas

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Hoy vamos a repasar en nuestra sección Momentazos Champions el trabajo de un joven portero de Móstoles llamado Iker Casillas que tuvo la tarea de mantener a salvo la novena Liga de Campeones del Real Madrid.

15 de mayo del año 2002, Glasgow. Estadio Hampden Park. Final de la Liga de Campeones. El Real Madrid gana por 1-2 al Bayern Leverkusen gracias a los goles de Raúl y Zidane. Iker Casillas ve el partido desde el banquillo en detrimento de César, como viene siendo normal desde hacía varios meses. Las ilusiones del madridismo puestas en el joven canterano empiezan a diluirse tras semanas sin ganarse la confianza de Vicente Del Bosque, entrenador del Real Madrid por aquel entonces.

Sin embargo, el destino quiso más que nunca que aquella noche saltara al campo Iker Casillas. César, su compañero de filas, caía lesionado en el minuto 67 y le tocaba a él defender la ventaja de su equipo en la noche más importante de su vida como futbolista. Cuando Del Bosque le manda prepararse está de todo menos preparado. Rápidamente pide a los ayudantes que le presten una tijeras, él siempre juega con manga corta y esa noche ni eso se había preparado. Las tijeras aparecen ante un incredulo público, Iker destroza las mangas de su camiseta y salta al terreno de juego. Toca el larguero, reza una plegaria y se mete en el partido.

Partido tranquilo hasta el minuto 82, cuando sin saber muy bien cómo, el Leverkusen empieza el bombardeo de la portería blanca, que duraría hasta bien entrado el 97. Hasta cinco ocasiones, a cada cual más complicada de parar, tuvo que salvar el joven de 20 años llamado Iker Casillas.

No recibiría ningún gol aquella noche en Hampden Park, la que siempre será su iglesia. Iglesia en la que lloró como un niño y de la que salió siendo un hombre que llegaría a convertirse en el mejor portero del mundo.

Pero… ¿Y si César no se hubiera lesionado?

 

Escrito por Jesus Navarro el 21/09/2012
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  • Pablo

    “Hasta cinco ocasiones, a cada cual más complicada de parar”… Vaya sobrevaloración del partido de Casillas. Tiene tres paradas en el vídeo. La primera, totalmente normal, de hecho, podría blocarla. La segunda es la única que tiene algo de mérito, sin ser un paradón. La tercera es una cantada que no bloquea por los nervios, está a punto de colársele, y deja un rechace muerto dentro del área a un remate de cabeza totalmente blando y sin peligro.