Mestalla acaba implorando clemencia a Raúl

Pensaba la afición de Mestalla que se había librado de una de sus ‘bestias negras’ históricas cuando el pasado verano se anunció la marcha de Raúl González al Schalke 04. Otra competición, otra camiseta, miles de kilómetros de distancia… Pero Raúl siempre vuelve. El sorteo de octavos de la Champions quiso que el ’7′ regresara a España, que lo hiciera para visitar uno de los campos que mejor se le daban cuando capitaneaba al Real Madrid, para rememorar viejos tiempos, en definitiva. Y vaya si lo hizo.
La versión que se vio del ex madridista a orillas del Turia fue excelente, muy superior a la ofrecida por el Valencia, sin ir más lejos, que no supo demostrar algo que parece evidente: que es mejor que el Schalke. Y eso que se dieron todos los condicionantes favorables. Dominó el centro del campo desde el inicio, comprobó con un par de balonazos que los centrales eran tan lentos como se esperaba, dio buena cuenta de los laterales Schmitz y Uchida, que a duras penas podrían jugar en la Segunda División española…
Y para rematarlo se adelantó a los 17 minutos gracias a una potente internada por la banda izquierda de Mathieu cuyo centro supo leer a la perfección Roberto Soldado. El panorama era inmejorable, aunque engañoso. El Valencia había atinado con la primera ocasión clara que había tenido, mientras que el Schalke había marrado un lanzamiento a bocajarro por mediación de Huntelaar y había mandado un balón al palo previo manotazo del arquero Guaita, de lo mejorcito de su equipo.
Lejos de espabilarse al ver que su rival, pese a sus limitaciones, iba hacia delante, el Valencia trató de contemporizar, de pausar el juego, de dar por bueno el 1-0. Y el Schalke es un equipo con muchas carencias, lo llevamos viendo todo el año, pero no es un conjunto conformista. Cuando Jurado tiene la bola busca el área rival sin pensarlo, al igual que Farfán, y Raúl, ya le conocemos, no sabe lo que significa la palabra rendición. Además, Felix Magath es un entrenador que desde el banquillo siempre transmite órdenes encaminadas a buscar el gol.
Poco a poco el Valencia dejó de explotar los puntos débiles de su contrincante, de presionar la más que deficiente salida de balón de Matip, de poner en aprietos al veterano Metzelder. Provocó que el Schalke solo se tuviera que preocupar de intentar marcar el tanto del empate. Y eso es un suicidio con Raúl enfrente. La aparición del ’7′ se intuía, se barruntaba, se mascaba en Mestalla, que abucheó al ex del Madrid desde que escuchó su nombre por megafonía. Le temían y con razón.
En una maniobra perfecta tras un centro de Jurado, el máximo goleador, desde hoy en solitario, de la historia de las competiciones europeas le robó la posición a David Navarro, y con la zurda y con ese estilo tan particular (flojito, casi inocente) ‘vacunó’ a Guaita, que probablemente sabía que la bola iba a ir hacia ese lado, pero que no llegó a sacarla. Tantos porteros a lo largo de los últimos lustros han sabido hacia dónde tiraría Raúl y luego no han sido capaces de ‘cazarle’ el remate…
Cuando el Valencia tuvo al Schalke a tiro no le fusiló, pero cuando fue Raúl quien vio un resquicio de debilidad en la moral ‘ché’ se lanzó como una fiera. Los últimos minutos fueron un calvario para Mestalla, que no solo observaba como su equipo era incapaz de inquietar a Manuel Neuer, sino que veía como el Schalke buscaba ponerles la puntilla. Y el chino Hao, a pase de Raúl, claro, a punto estuvo de convertir en tragedia una noche que pintaba de fiesta en Valencia. Mestalla terminó implorando clemencia a la voracidad insaciable de Raúl.
El Tottenham derrota merecidamente al Milan
En el otro partido de esta jornada de octavos el Tottenham dio la ‘sorpresa’ ganando en San Siro al Milan con un solitario tanto en la recta final de Peter Crouch, que culminó una contra bien llevada por Aaron Lennon. Aunque en realidad llamarle ‘sorpresa’ al triunfo de los ‘spurs’ puede considerarse incluso exagerado. El Milan tiene más calidad arriba que otros años con Zlatan Ibrahimovic y Robinho, está claro, pero sigue siendo un equipo viejo, gastado y obsoleto en muchas de sus demarcaciones. El cuadro dirigido por Harry Redknapp, en cambio, es un potro desbocado cabalgado por jugadores jóvenes y con hambre que tienen ganas de hacer historia, entre otras cosas porque tienen equipo como para soñar con ello. Y eso que les faltaba Gareth Bale… La oportunidad que tiene ante sí en White Hart Lane de ver a su equipo en cuartos de final de la Champions en absolutamente histórica.
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