Los vikingos arrasan Europa

distefano Los vikingos arrasan EuropaAsí lo definió el periódico inglés The Times después de que el Real Madrid conquistará su quinta Copa de Europa de forma consecutiva al vencer al Eintracht de Frankfurt en Glasgow por 7-3: “El Real Madrid se pasea por Europa como antaño se paseaban los vikingos, arrasándolo todo a su paso”.

Los primeros años de la Copa de Europa fueron dominados por un equipo que marcó una época: el Real Madrid de Alfredo Di Stéfano. Desde 1956, año en el que se disputó la Copa de Europa por primera vez, hasta 1960 los merengues pasearon su dominio por el Viejo Continente logrando las cinco primeras Copas de Europa, entrando de lleno en la leyenda. Con Santiago Bernabeu en la presidencia y Alfredo Di Stéfano en el terreno de juego el Real Madrid se convirtió en una apisonadora que dominó Europa. Nadie podía con un equipo que a base de buen fútbol, sacrificio y lucha constante estableció un récord que será muy difícil de igualar.

Ni el buen fútbol del Stade de Reims de Raymond Kopa en el 56 (3-2), ni el cerrojazo de la Fiorentina en el 57 (2-0), ni el potente Milán en el 58 (3-2), ni el sobrio Stade de Reims en el 59 (2-0), ni tampoco el sólido Eintracht de Frankfurt en el 60 (7-3) fueron capaces de doblegar a los blancos. El Real Madrid giraba en torno a Alfredo Di Stéfano, el hombre que cambió la historia del club blanco. Su llegada en 1953, en dura pugna con el Barcelona, fue clave para convertir un buen club en el mejor del siglo XX. El astro argentino luchaba, asistía y marcaba goles. Eran varios jugadores en uno sólo. Marcó en todas las finales, con un hat trick incluido en el festival de fútbol que se vivió en Hampden Park en la final de 1960 ante los alemanes del Eintracht de Frankfurt. El 7-3 de aquella final refleja lo que era el Real Madrid por entonces, una máquina demoledora que arrasaba allá por donde pasaba. Para lograr la gesta de la cinco Copas de Europa consecutivas Di Stéfano contó con la colaboración inestimable de muchos jugadores que también se ganaron la categoría de mitos.

El argentino Héctor Rial fue un jugador básico en ese equipo. Dotado de gran clase, técnica y visión de juego formó junto a Paco Gento, más conocido como “La Galerna del Cantábrico”, una ala izquierda demoledora. Los pases al hueco del argentino siempre encontraban al velocísimo Gento por más que pareciera que el balón se iba a perder por la línea de fondo. El francés Raymond Kopa se perdió la primera y la última Copa de Europa. Llegó en 1956 después de que deslumbrara a Santiago Bernabeu en la final de la Copa de Europa que los blancos le ganaron al Stade de Reims por 3-2. En el Madrid jugó de extremo derecho y destacaba por su calidad técnica, siendo un maestro regateando y regalando pases de gol a sus compañeros. En 1959 volvió a su casa para acabar su carrera en el Stade de Reims. Y no nos olvidemos de Puskas. El húngaro llegó al Real Madrid en la temporada 1958-59 con 31 años. Pero tuvo tiempo de convertirse en uno de los mayores goleadores del club dejando para la historia los cuatro goles que anotó en la mítica final de Glasgow ante el Eintracht.

Sería injusto olvidarse de otros jugadores que no brillaban tanto como esas grandes figuras pero sin cuyo trabajo los éxitos seguro que no llegarían. Jugadores como Zárraga, Miguel Muñoz, Marquitos, Santamaría o los porteros Juan Alonso y Domínguez también fueron claves a la hora de lograr esas cinco copas consecutivas. No me olvido de los entrenadores que se sentaron en el banquillo en esas cinco finales: José Villalonga (1956 y 57), Luís Carniglia (1958 y 59) y Miguel Muñoz (1960). Sin embargo representaron un papel secundario en comparación con Di Stéfano y sus “vikingos”.

Escrito por Damian Dominguez el 24/03/2011
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