El Real Madrid se desquicia

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Perdió en el Ciutat de Valencia ante el Levante por 1-0, tras quedarse con diez jugadores por la expulsión de Khedira tras una tangana, algo que se está convirtiendo en habitual cuando juega el Real Madrid.

No me gusta la tendencia que lleva este Real Madrid. José Mourinho, en su particular guerra contra el Fútbol Club Barcelona, ha instaurado un nivel de tensión, intensidad, pelea y excitación que acaba por volverse contra ellos mismos. Cuando juegan contra el Barcelona el Real Madrid adopta la postura de los equipos más débiles. Convierte su campo en un patatal y juega al límite del reglamento, sobrepasándolo en ocasiones, buscando desquiciar al rival para que caiga en sus provocaciones.

Ayer el que le aplicó esa misma táctica fue el Levante. Liderados por Ballesteros, veterano central curtido en mil batallas, buscaron las cosquillas a los blancos con entradas duras, marrullerías y provocaciones, todo ello a falta de fútbol que proponer. No les fue difícil que los blancos cayeran en sus redes. Los hombres de Mourinho se han acostumbrado a ese otro fútbol y si el partido se complica no dudan en aplicarse a la tangana. Ayer lo hicieron y salieron escaldados.

Di María, tan buen jugador como amante del teatro, se tomó la justicia por la mano al no serle pitada una falta a favor haciendo una entrada de roja directa sobre su rival. Había lío. Levante y Real Madrid se encontraron en su salsa: ¡tangana!. Como maestros en estas artes ambos equipos se emplearon a fondo. Empujones, insultos, provocaciones… y Di María que cae desmayado como si hubiera sido golpeado por Muhammad Alí. Mientras hacia la croqueta por el prado en el que el Levante había convertido su campo (hierba alta, falta de riego… supongo que será el mismo jardinero que Mourinho emplea en ciertas ocasiones) sólo Ballesteros se acercó a él (nadie más le prestaba atención vista su mala actuación) para comentarle ciertos aspectos del partido. Fue entonces cuando Khedira, el único ingenuo que cayó en la trampa de Di María, apartó de un empujón a Ballesteros delante de las narices del asistente. Segunda amarilla y el Madrid con diez cuando sólo había transcurrido media hora de partido.

En otros tiempos los blancos superaban la inferioridad numérica ante equipos mucho más débiles, como el Levante ayer, con suficiencia y aplomo. Ayer no. Con la mente nublada por persecuciones arbitrales, complots y demás patrañas inventadas por Mourinho y difundidas por sus medios afines, el Real Madrid perdió el sitio y el partido. Ni la entrada de Cristiano Ronaldo y Özil resolvió nada. Los blancos dejaron demasiado espacio para las contras locales y Koné acertó en una de ellas.

El Real Madrid tiró un partido que había comenzado jugando mejor y creando ocasiones de gol. Es muy probable que de haberse mantenido en el partido con la mente lúcida, buscando tan sólo jugar al fútbol hubiera ganado el partido. Pero el desquiciamiento del equipo debido a la sobreexcitación que ha provocado Mourinho desde su llegada trae estos daños colaterales, que cuestan puntos vitales en una liga tan bipolar como esta.

Escrito por Damian Dominguez el 19 septiembre, 2011 | ningún comentario
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