El Milán conquista el Scudetto con un empate sin goles en Roma

Es su título número 18, empatando con el Inter pero todavía lejos de la Juventus de Turín que atesora 27 entorchados.
Los rossoneri se han proclamado campeones cuando todavía faltan dos jornadas para el final del campeonato. La distancia sobre Inter y Nápoles se hace ya inalcanzable para éstos. Un triunfo que acaba con la racha de cinco campeonatos consecutivos logrados por su eterno rival, el Inter.
El partido ante la Roma no pasará a la historia futbolística. Fue un encuentro aburrido en el que los dos equipos parecían conformarse con el resultado, algo lógico en el caso del Milán pero difícil de entender en el bando romano, en plena lucha por entrar en la Liga de Campeones.
Massimiliano Allegri ha conseguido acabar con el dominio de sus vecinos en su primera temporada al frente de los milanistas. Al mando de un equipo veterano se ha apoyado en el tridente ofensivo formado por Robinho, Pato e Ibrahimovic para hacer valer su superioridad en la Serie A. Además de por su buen hacer también se vieron favorecidos por la escasa regularidad del resto de aspirantes al título. El Inter estuvo lastrado por la falta de refuerzos y el prematuro cese de Rafael Benítez, el Nápoles bastante hizo con conseguir la clasificación para la Liga de Campeones, Roma y Lazio han sido muy irregulares y la Juventus ni siquiera ha llegado a pelear por la zona alta.
Esa falta de competitividad se ha visto reflejada en la Liga de Campeones, donde el Milán ha dado una pobre imagen. Se clasificó en segundo lugar de un grupo fácil superando a Ajax y Auxerre y muy por detrás del Real Madrid, y en los dieciseisavos de final cayó ante el Tottenham, un equipo que no es de los más punteros del fútbol europeo.
Por eso este título no puede ocultar la realidad de un equipo que necesita renovar su plantilla con unos buenos refuerzos que le permitan volver a estar en la pelea por el cetro continental, algo a lo que un club de la grandeza del Milán no puede renunciar. Este Scudetto tiene que ser el punto de partida de un nuevo Milán que recupere su grandeza en Europa.





