El Madrid no remata al Lyon y lo paga con el empate

El Real Madrid se ha quedado a menos de diez minutos de romper el gafe histórico que le persigue en Gerland, un estadio donde esta noche ha sacado el mejor marcador de su historia, un 1-1 que deja la eliminatoria favorable para el equipo de José Morinho, aunque ni mucho menos cerrada. Las tres visitas anteriores del Madrid al Lyon se habían saldado con derrotas por 3-0, 2-0 y 1-0 así que, analizado el resultado desde el punto de vista estadístico, puede decirse que los blancos van mejorando en su campo maldito.
En lo que no mejora el Madrid es en el aspecto futbolístico. A pesar de que se quedó a muy pocos minutos de dejar la eliminatoria parcialmente solventada (el gol de la igualada de Gomis llegó en el ’83 y tras una jugada medio de rebote), lo cierto es que los merengues realizaron un primer tiempo malo, milagro de Iker inclusive, y un tramo final de partido igualmente mejorable. En resumen, que solo en el arranque del segundo periodo el Madrid demostró ser superior al O.L. Poco bagaje.
Esos minutos de lucidez se tradujeron en dos remates a los palos, uno de Cristiano Ronaldo de falta lateral directa y otro de Sergio Ramos de cabeza, y un penalti claro por manos de Gourcuff que no señaló el colegiado, además del gol, obra en el minuto ’65 de Karim Benzema, que llevaba solo un minuto en el campo. El francés, que había entrado por un Adebayor luchador pero poco acertado, definió con mucha sangre una gran jugada de Özil y CR7, amagando dentro del área cuantas veces fue necesario hasta encontrar la posición de disparo idónea y colar la pelota con algo de suerte entre las piernas de Lloris.
Tras el gol, el Olympique quedó groggy y el Madrid pudo elegir entre tirarse a la yugular de su ‘tocado’ adversario a guardar el botín. Mourinho, como es costumbre en él, escogió lo segundo, pero esta vez no le salió como esperaba. Siempre que su equipo se pone por delante, el entrenador portugués aplica la misma táctica, la de tratar de cerrar la puerta y tirar la llave reforzando su sistema defensivo, a veces con aspavientos desde la banda que harían pensar a cualquiera que si se pierde un solo segundo en hacer el cambio el partido corre peligro de muerte.
Lass fue el elegido para entrar al campo en detrimento de Khedira, y poco después fue Marcelo el que dio el relevo a Özil. Era de prever que, con ese resultado, el Lyon se lanzaría a tumba abierta sobre la portería de Casillas, una situación ideal para pillar a la contra al equipo de Claude Puel, pero los jugadores merengues no lograron trenzar ni un contragolpe nítido. El Lyon, en cambio, se sintió con opciones de, al menos, no perder el partido, y logró el objetivo con el citado tanto de Gomis en la recta final del duelo.
Si a ese sprint final de los galos le añadimos que el primer tiempo del Real fue nefasto, obtenemos que, en el global del partido, fue el O.L. quien más tiempo dominó el partido, si bien en ocasiones el balance final quedó más o menos equilibrado. La advertencia para el Madrid de cara al choque de vuelta en el Santiago Bernabéu, por lo tanto, es clara. Cualquier despiste, relajación o error de los hombres de Mourinho será castigado por un equipo que sabe lo que se hace (y eso que jugó sin su mejor delantero, Lisandro, ausente por lesión).
El Olympique de Lyon es un equipo que maneja varios registros, como hoy ha demostrado, pues sabe salir a la contra, sabe manejar la pelota con un centro del campo más tenedor que el del propio Madrid y sabe replegarse atrás para defender un resultado si la situación lo requiere. No es un equipo al que se le pueda doblegar con facilidad y el Madrid, desde luego, no ha hallado todavía la forma de meterle mano. Mourinho tiene tres semanas para encontrar el modo.
Al fin una alegría para Torres
Aunque Fernando Torres sigue sin marcar con el Chelsea, al menos el madrileño ya sabe lo que es ganar vestido de azul. En su debut en Champions con su nuevo equipo, el Niño ha visto como un doblete de Nicolás Anelka en el Perken dejaba vista para sentencia la eliminatoria contra el Copenhaguen, que esta vez no fue el equipo intenso y fiero que frenó al Barcelona en la fase de grupos. El Chelsea llevaba una racha de resultados tan mala que ni la inferioridad teórica del rival permitía a Carlo Ancelotti respirar tranquilo, pero este 0-2 firmado en Dinamarca hace que, virtualmente, ya sepamos el nombre de uno de los cuartofinalistas de la presente Liga de Campeones.
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