El Madrid acaba dando las gracias cuando debió salir a hombros

Pedro León regatea a un rival con el Real Madrid

El Real Madrid y en especial José Mourinho han comprobado de primera mano en Milán (otra vez) lo que significa estar bajo el influjo de la maldición de San Siro. Nunca los blancos han ganado en ese estadio y, de hecho, siguen sin haberlo conseguido todavía. Pero el 2-2 in extremis logrado por Pedro León a pase de Benzema (vaya conexión, quién se lo iba a decir a Mourinho hace unos días) al menos ha servido para que los blancos se clasificaran matemáticamente para los octavos de final de la Liga de Campeones.

El problema es que el Real Madrid, por méritos, debería haberse cobrado todos los años de sinsabores en la capital lombarda con un 0-3 o un 0-4 que hubiese desterrado de una vez y para siempre todos los fantasmas de aquel rememorado 5-0 de 1989. Los blancos han sido muy superiores a los rossoneri durante la primera hora de partido, pero en todo ese tiempo solo Higuaín ha logrado hallar el camino del gol al filo del descanso. Y ya se sabe que la ley del fútbol es implacable con los que fallan sus ocasiones…

Dos nombres han contribuido activamente a que el Madrid haya acabado dando gracias por no perder cuando debería haber terminado el encuentro dando la vuelta de honor. El primero el gran Filippo Inzaghi, que ha revolucionado el partido con su salida y que ha marcado los dos goles de su equipo. El segundo Howard Webb, el árbitro, que ha permitido todas las patadas del mundo y más a Gattuso en especial y al Milan en general, amén de haber concedido un gol en fuera de juego de un metro.

Como lo de Webb es incorregible (su problema no es de hoy, viene de la final del pasado Mundial) es mejor centrarse en la inimitable figura de Inzaghi. Debería darle vergüenza a los Ibra, Pato y Ronaldinho ver lo que este espartano del fútbol es capaz de hacer todavía a los 37 añazos. Sin calidad (nunca la ha tenido) y sin chispa (los años no perdonan), Inzaghi ha tirado de picardía para sacar de sus casillas a los rivales, de oficio para cazar el primer gol previo fallo de Pepe e Iker y de constancia para perseguir el balón de su segunda diana y no pararse pese al claro offside (todo lo contrario que Santin el día del Barça-Copenhague, por ejemplo).

Para rematarlo, Inzaghi no solo le estaba fastidiando la noche al Real Madrid sino que de rebote también a Raúl González, pues con sus dos dianas el italiano adelanta por una (lleva 70) al ex madridista como máximo goleador de todas las competiciones europeas, aunque bien es cierto que el del Milan contabiliza siete tantos anotados en Copa Intertoto.

El cambio de actitud del Milan coincidió a su vez con una preocupante bajada física del Madrid y sobre todo de Di María y Özil. Puede que algunos hombres como Khedira, Xabi Alonso o Ramos puedan aguantar a tope en partidos de exigencia como era este, pero otros compañeros tienen menos gasolina y eso debería calibrarlo Mourinho, porque de lo contrario el proyecto se le puede caer antes de lo deseado. El portugués tarda en hacer los cambios y la duda es si porque no ve a tiempo que algunos jugadores se funden o, lo que sería peor, porque no confía en los que tiene en el banquillo.

Sin embargo, y curiosamente, fueron dos suplentes los que empataron el partido y, dicho sea de paso, pusieron algo de justicia en el marcador: Benzema y Pedro León. Justamente, dos de los integrantes de la plantilla con quienes más trabajo mental ha efectuado Mou. El francés, que ingresó por Higuaín entre gol y gol de Inzaghi, volvió a ejercer de asistente como el día del Hércules mientras que el murciano hizo las veces de ejecutor pegándole más con el alma que con la cabeza. Todo para que el Madrid acabara dando gracias por un empate que debió ser el fin de la maldición de San Siro, que perdurará una temporadita más.

Escrito por Jose Antonio Sojo el 3 noviembre, 2010 | 1 comentario
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Mientras no juegue Inazghi... - Liga de Campeones | 4 de noviembre de 2010 | 10:33 am

… Mourinho parecía saber lo que se decía y anoche, en la vuelta en San Siro, Inzaghi demostró que el portugués no andaba para nada desencaminado. Sin Inzaghi en el campo, el Milan fue una mari …

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