El Lyon resiste y se mete en semis

Toulalan estará en semifinales

El Olympique de Lyon ha dado esta noche en Burdeos el paso que jamás pudo dar en su época de esplendor, cuando dominaba incontestablemente la Ligue 1 año tras año (hasta siete títulos consecutivos) para ‘pegársela’, también temporada tras temporada, en Europa. Entonces, el conjunto galo practicaba un fútbol alegre, vistoso, estético… pero poco efectivo. El actual O.L., en cambio, es más práctico, hasta el punto que ha logrado el anhelo de su vida, meterse en ‘semis’ de la Champions por primera vez en su historia, sin su estrella, Lisandro López.

En esta ocasión el que tal vez pecó de ingenuo fue su rival, el Girondins, que ni recordaba la última vez que se jugaba algo tan importante a nivel continental. El actual campeón de Francia estaba pez en experiencia y el O.L. lo aprovechó para llevar el partido a su terreno. A los de Claude Puel, que traían una renta de 3-1 de Gerland, les interesaba que no pasara nada durante los máximos minutos posibles, y a punto estuvieron de conseguir que la primera parte resultara totalmente inocua.

Sin embargo, justo a tiempo despertó Alou Diarra para dar un serio aviso mandando un remate lejano al palo en el minuto 44 de juego. Solo uno más tarde, con el descanso a escasos segundos de ser señalado, el marroquí Marouane Chamakh sí que atinó con las redes de la meta de Hugo Lloris tras culminar un buen centro del lateral Trémoulinas, de lo mejor del choque.

Ese gol despejaba el panorama de un Girondins que tenía por delante toda la segunda mitad para hacer otra diana y meterse en semifinales de la Liga de Campeones contra pronóstico. El problema es que el cuadro dirigido por Laurent Blanc estaba totalmente atascado, sin encontrar en ningún momento a su faro, Yoann Goucuff, bien marcado por los medios lioneses durante todo el duelo.

Para hacerlo más difícil todavía, el Olympique de Lyon no renunciaba a tirar alguna contra de vez en cuando, a visitar la portería de Carrasso e incluso a perdonar algunas ocasiones. En los últimos minutos, y viendo que no quedaba otra alternativa, el Girondins se encomendó a los balones parados y al juego aéreo. Y a punto estuvo de sonar la flauta con un remate de Wendel en el ’87 que sacó Lloris con una mano inverosímil cuando las gradas del Chaban-Delmas ya cantaban el gol.

Lo cierto es que no hubiera sido justo que el testarazo del brasileño hubiese colado al Girondins en semifinales porque observando el global de la eliminatoria quien más lo mereció fue el Olympique de Lyon, al que si además le sumamos el mérito de haberse ‘cargado’ al Real Madrid en su campo nos da como resultado que estamos ante un equipo mucho más peligroso de lo que nadie hubiese pensado. Se lo tendrá que trabajar el Bayern para doblegarlos.

Escrito por Jose Antonio Sojo el 7 abril, 2010 | ningún comentario
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