El Inter se desploma

La derrota sufrida en Novara por 3-1 ante un recién ascendido que llevaba 55 años sin pisar la Seria A deja a su entrenador, Gian Piero Gasperini, al borde de la destitución. Para sustituirlo suenan Claudio Rainieri y Luís Figo.
No fue solo la derrota, fue también la forma en que se produjo. La imagen del equipo fue lamentable y no es la primera vez que ocurre, está siendo lo habitual en esta temporada. La campaña comenzó con decepción al perder la Supercopa de Italia ante el Milán por 2-1. Un resultado asumible teniendo en cuenta que se trataba del estreno del nuevo entrenador. Pero con el inicio de la Serie A y de la Liga de Campeones la imagen del equipo siempre fue a peor, cayendo en el ridículo.
El Palermo fue el primero en abrir la herida al derrotarles por 4-3. El Trabzonspor, ya en la Liga de Campeones, le asestó una puñalada que dejó muy tocado a Gasperini al vencer en el Giuseppe Meazza por 0-1. El empate ante la Roma (0-0) también en campo interista no contuvo la hemorragia. La Roma es otro equipo en crisis y la imagen del Inter no contentó a nadie. Y ayer el Novara le puso la puntilla al dejar en ridículo a los neroazzurri.
Gasperini tiene las horas contadas, pero no todo es culpa suya. Hace dos temporadas el Inter conquistaba el triplete con José Mourinho en el banquillo. El técnico portugués decidió abandonar la nave y poner rumbo al Santiago Bernabeu. El presidente Moratti contrató a Rafa Benítez pero desatendió todas las peticiones del técnico español. Inmerso en el éxito no vio la necesidad de fichar. No comenzó la renovación de una plantilla veterana introduciendo savia nueva que inyectara juventud e ilusión en el vestuario. A fin de cuentas el Inter era el campeón de Europa. Desoyó a Benítez y lo cesó después de conquistar el Mundial de Clubes. Llegó Leonardo y con él los fichajes de Ranocchia y Pazzini. El equipo remontó en la liga pero cayó con estrépito en la Liga de Campeones ante el Schalke 04, con el histórico 2-5 en campo interista. La conquista de la Copa de Italia no evitó la marcha del entrenador brasileño con destino al nuevo proyecto del París Saint Germain.
Para esta temporada Moratti confió el banquillo a Gasperini, un entrenador sin equipo que había realizado unas buenas temporadas en el Génova, llevándolo de la Serie B a la Europa League. Sin embargo la plantilla se debilitó con la marcha de Samuel Eto’o al Anzhi ruso. El camerunés era el mejor delantero del equipo y las llegadas de Forlán y Zárate no consiguen hacerle olvidar, dejando a Pazzini, para mí el mejor delantero de la plantilla con diferencia, en el banquillo. Además la vieja guardia que copa las alineaciones ya no está para muchos trotes. Jugadores como Lucio, Walter Samuel, Chivu, Zanetti, Cambiasso, Stankovic o Diego Milito ya han dado lo mejor, sin que se vislumbren recambios en la plantilla. Lo que no tengo claro es si por falta de calidad o por no querer asumir ese cambio generacional y mantener por la fuerza de la costumbre o por peso en el vestuario a una vieja guardia que hizo historia en el Inter pero que tiene que dejar paso a una nueva generación.
























