Los hispalenses que, pese a ser superiores a su rival en todo momento, no tuvieron fortuna en la primera mitad, empezaron a repartir el bacalao en el segundo tiempo, en el mismo instante en el que a Manolo Jiménez se le ocurrió dar entrada a Luis Fabiano.
La entrada del brasileño (un crack) significó el inicio del monólogo sevillista. Luis Fabiano empezó a hacer y deshacer a su antojo marcó el primer gol y le puso en bandeja el segundo a Kanouté.
Para no ser abusón, el brasileño dejó que la noche la coronara Daniel Alves, que puso el 3-0 definitivo, el que significaba que el Sevilla se clasificaba como primero de grupo evitando así a los cocos, si es que no son suficientes cocos el Liverpool, el Arsenal y la Roma.

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