Para ser justos antes de empezar a dar los palos, hay que salvar a un hombre por bando, los únicos que han tratado de jugar como realmente merecía la ocasión: uno es el de siempre, Raúl, y otro es más bien novato, Pato. Esperemos que el brasileño no se contagie pronto del trote cochinero de la mayoría de sus compañeros de equipo. Que fue justo lo que hizo el Madrid, contagiarse del ritmo cansino de su oponente para acabarlo pagando muy caro.
Y eso que se puso por delante después de un error lamentable de Dida, que no está ni para ser portero de su escalera. Raúl, por ser el único que estaba despierto, aprovechó para robarle la cartera al brasileño y anotar. Ya podía Benzema aprender algo del delantero al que, si quieren sentar, tendrá que venir alguien que lo haga mejor, que aún se está esperando. Benzema, encima, tuvo que jugar todo el partido al estar lesionado Higuaín.
Claro que en el reparto de culpas debemos incluir esta vez, aunque sea a modo de excepción, a Casillas, que no vio un tiro desde lejísimos de Pirlo en el empate y que salió a lo loco en el 1-2, obra de Pato. Todo ello en tres minutos. Con el partido cuesta arriba, Pellegrini miró al banquillo y vio como las lesiones le habían dejado como únicas alternativas de ataque a Van der Vaart y Drenthe. Prácticamente al 'pito-pito', el chileno decidió meter al segundo, al fin y al cabo entre uno y otro... Pero la suerte le acompañó y fue justo el ex del Feyenoord quien empató con un tiro de fuera del área.
Una jugada ésa del 2-2 a analizar. Resulta que todo provino de un corner a favor del Madrid que ¡nadie! se acercó a sacar. Granero había sido cambiado y no había instrucciones de quién debía ejecutar el saque. El Madrid tenía que remontar y nadie corría hacia el cuarto de luna... ¡de risa! ¿Y adivinan quién movió el trasero para apresurar el saque? Raúl, claro, el único despierto. El capitán, además, fue quien vio a Drenthe solo para darle la bola y que éste lanzara el zurdazo del momentáneo 2-2.
Parecía que podía tocar remontada en el Bernabéu, de esas que antes hacían gracia pero que ya cansan, porque la gente lo que quiere es autoridad. Pero no fue así. Y como era incluso de esperar viendo el nivel del duelo, el colegiado se unió a la fiesta y anuló un tanto en propia meta de Ramos (que hizo el peor partido de su vida) tras saque de corner. El árbitro, por cierto, en el primer tiempo se comió un penalty como un castillo a Benzema.
Y en la penúltima jugada, la vergüenza total. El Milan tocó dentro del área, se paró, miró, tomó un café, hasta que Seedorf decidió que el Madrid quería regalarles el partido y entonces le dio el balón a Pato, para que al menos alguien saliera triunfante del esperpento. Inapelable remate del brasileño e inapelable derrota del Madrid, no porque fuera tan inferior al Milan, que los dos estuvieron a un nivel muy deficiente, sino porque desenmascara un proyecto que todo el mundo estaba empezando a ver que no carbura bien.

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Cuack comentó
el jueves, 22 de octubreMrDeeds comentó
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