A estas palabras, que enorgullecieron a los seguidores hispalenses, Cesc añadió su increíble exhibición sobre el terreno de juego en el que, como siempre, fue el encargado de guiar los pasos del equipo gunner gracias a su movilidad, sus toques rápidos y su facilidad para encontrar espacios.
Con su presencia en el campo, el Arsenal no se arrugó en ningún momento dando la cara, incluso, con el marcador en contra. Sin embargo, en cuanto el centrocampista catalán se retiró, los gunners se vinieron abajo desapareciendo el monólogo inglés en favor del sevillano, situación que volvió a poner de relieve la Cesc-dependencia del Arsenal.
Sin duda, que gran acierto fue, para el equipo gunner, que Arsène Wenger se fijara en él cuando solo era un chavalín y que gran error el del Barcelona dejar escapar a un jugador que ya ha dado el paso de promesa a crack mundial.

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