¡Te lo mereces, Cesc!

Corría el minuto 56 de la segunda mitad del encuentro que enfrentaba al Sevilla con el Arsenal cuando el Sánchez Pizjuán se puso en pie para aplaudir a Cesc Fàbregas, al que Wenger retiraba del terreno de juego por las molestias físicas que sentía el jugador.

Fue, sin lugar a dudas, el momento más emotivo del partido, puesto que, ver a la grada sevillista volcada en homenajear a un jugador del equipo rival no es una imagen que se vea todos los días.

Pero es que Cesc se ganó el apoyo de la afición hispalense desde el mismo día en que le dijo a Wenger (que quería que el catalán se quedara en Londres descansando) que deseaba viajar a Sevilla para sentir la atmósfera del Pizjuán y que admiraba la calidad que había en el equipo sevillano.

A estas palabras, que enorgullecieron a los seguidores hispalenses, añadió su increíble exhibición sobre el terreno de juego en el que, como siempre, fue el encargado de guiar los pasos del equipo gunner gracias a su movilidad, sus toques rápidos y su facilidad para encontrar espacios.

Con su presencia en el campo, el no se arrugó en ningún momento dando la cara, incluso, con el marcador en contra. Sin embargo, en cuanto el centrocampista catalán se retiró, los gunners se vinieron abajo desapareciendo el monólogo inglés en favor del sevillano, situación que volvió a poner de relieve la Cesc-dependencia del Arsenal.

Sin duda, que gran acierto fue, para el equipo gunner, que se fijara en él cuando solo era un chavalín y que gran error el del dejar escapar a un jugador que ya ha dado el paso de promesa a crack mundial.

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