Y está claro que la tiene, sobre todo para un equipo que lleva cinco temporadas sin pasar de octavos de final y al que, por tanto, cualquier ayuda como la de reservarse el partido de vuelta para casa le viene de perlas. Por no mencionar que, terminando el grupo en cabeza, lo lógico es que el cruce de la próxima ronda sea ante un rival bastante más asequible.
El O.M., por su parte, no habla abiertamente de golear a los blancos pero se intuye que lo ve terrenal, posible. Y la primera 'medida' en busca de la remontada que tomen se verá nada más salte al campo el Madrid: el ambiente. El Velodrome es un estadio caliente que ante una situación así puede llegar a volverse incluso agresivo. Sobre todo, como no, con Cristiano Ronaldo como objetivo, el hombre que acaparará todas las iras, gritos y hasta punteros láser. Claro que al luso más que todo eso le asustará volver a ver cara a cara a Diawara, el hombre que le lesionó...
Como Cristiano en Marsella, en Madrid también habrá quien acapare todas las miradas: Forlán y Agüero. La recuperación del Atlético, además de con la llegada de Quique, ha coincidido con el buen momento que de golpe vuelven a atravesar sus 'zipi y zape'. Una vez más, se demuestra que el techo de los 'colchoneros' está allá donde tengan el límite sus dos grandes estrellas. Y de momento ese horizonte tan solo puede ser la Europa League, un objetivo menor pero que la afición espera que no se escape.
Para ello, el Atleti debe hacer lo mismo que haga el APOEL en Stamford Bridge, es decir, que probablemente le acabe valiendo incluso una derrota ante el Oporto que, por otro lado, tampoco se juega ya nada pues solo puede ser segundo de grupo. De todos modos, lo que realmente le viene bien al Atleti en este momento más que clasificarse de cualquier manera es seguir acostumbrándose a ganar partidos, algo fundamental para recuperar un poco más de autoconfianza y seguir en la buena senda.

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