Con la polémica por bandera, el portugués añadió sal a cada encuentro entre estos dos equipos cebándose, especialmente, en los octavos de final de la temporada 2005/06. En el partido de ida, el Barça (que había caído eliminado de los octavos de final del año anterior a manos, precisamente, del Chelsea), ganó por 1-2 gracias al gol en propia puerta de Terry, al tanto de Eto'o y a la magia desplegada por Leo Messi. El argentino se hizo mayor en aquel encuentro, echándose el equipo a la espalda y demostrando que iba para crack mundial. En una de sus jugadas maestras, Asier del Horno cometió una dura entrada sobre él y el blue fue expulsado para disgusto de un Mourinho enfurecido que empezó con su show.
El técnico portugués llamó teatrero a la Pulga y con sus palabras no hizo más que incrementar la rivalidad y el odio de la grada culé que durante el partido de vuelta se hartó a corear: "Mourinho, vete al teatro".
Si fue al teatro o no durante su estancia en Barcelona no lo sabemos aunque de lo que sí somos conscientes es de que tuvo que abandonar cabizbajo el Camp Nou tras el 1-1 del partido de vuelta y la consiguiente eliminación del Chelsea de aquella edición de la Champions League. Aquel año, el Barça ganó la Liga de Campeones aunque el 'verdugo' de 'Mou', Leo Messi no pudo disputar, por lesión, la final de París.
El argentino aún tiene clavada aquella espina y tanto es así que no ha dudado en confirmar, en más de una ocasión, que no sintió aquella Champions como suya. Es por ello que para Messi llegar a la final de Roma pasando, por encima del Chelsea, sería más que especial.
Para lograr el objetivo, él puede marcar las diferencias ante un Chelsea que tiene la misma columna vertebral que en los últimos choques contra los azulgranas, por más que, ahora, cuente con los ex azulgranas Deco y Belletti en sus filas. Terry, Lampard y Drogba siguen siendo claves en el esquema del cuadro blue también con Guus Hiddink, cuya veteranía contrastará con la frescura que Pep Guardiola aporta al banquillo culé. El holandés es 'perro viejo', curtido en mil batallas, y dispuesto a dar la campanada para dejar el Chelsea por la puerta grande.
Sin embargo, este Barça es mucho Barça. Espectacular e implacable, el debutante Guardiola ha logrado dar con la tecla e iniciar otra etapa gloriosa como la que consiguió Frank Rijkaard con aquel equipo, comandado por Ronaldinho, que también enamoraba a propios y extraños.
El Chelsea, tras lo visto ayer en el partido contra el Liverpool, no será un rival fácil, pero el Barcelona atesora calidad suficiente como para plantarse en Roma y pelear por su tercera Champions League.
La primera batalla entre ambos equipos se librará el próximo 28 de abril, en el Camp Nou, y la guerra se decidirá el 6 de mayo, en Stamford Bridge.

Sin comentarios todavía