En el caso del partido disputado en San Siro, a los interistas les faltó chispa y, sobretodo, pólvora en ataque, carencias que pagaron con la eliminación. Las tres ocasiones de Cruz antes del descanso fueron rechazadas, sin problemas, por Reina que sólo sufrió durante unos minutos de la segunda mitad, cuando Ibrahimovic dispuso de la mejor ocasión del Inter en todo el partido.
La intentona del sueco llegaba después del mazazo que supuso para el Inter la expulsión de Burdisso, en el 50, y minutos antes de que Torres sellara, de manera definitiva, la eliminatoria con un zapatazo imparable para Julio César.
El 0-1 significó el regreso a lo vivido antes de la ocasión de Ibra, es decir, al dominio del Liverpool y a la sumisión de un Inter que se despidió de la máxima competición europea para que los reds pudieran completar el poker de equipos ingleses en cuartos de final.

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Rubén comentó
el miércoles, 12 de marzo