El argentino se rompía el bíceps femoral de la pierna izquierda y con su marcha, entre lamentos, del terreno de juego, se rompía, también, un partido que perdió a su jugador más desequilibrante y que dejaba a los jugadores azulgranas sumidos en un profundo estado de shock.
Por suerte para el Barcelona, el letargo de los hombres de Rijkaard no fue aprovechado por el inocente Celtic de Glasgow que gozó de escasas oportunidades siendo éstas más inofensivas que los aficionados blanquiverdes que se quedaron en los aledaños del Camp Nou algo mareados por el exceso de alcohol.
Con esta sensación de partido amistoso más que de eliminatoria iban pasando los minutos y el Barcelona, mediante Eto'o, iba desaprovechando oportunidades. El camerunés gozó de cuatro ocasiones claras en la segunda mitad de partido pero no logró que ninguna de ellas acabara en gol para desespero de Ronaldinho y Henry, más que motivados durante el choque.
La falta de puntería, no obstante, no privó al Barcelona del pase a la siguiente ronda, donde, por cierto, no estará Messi, que tiene de baja, al menos, para las próximas seis semanas.

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