Fue, precisamente, el delantero camerunés el encargado de abrir la lata premiando a Guardiola por la confianza dada pese a que en un primer momento el técnico de Santpedor rechazara la posibilidad de tenerle, como le ha tenido esta noche, liderando el ataque azulgrana. Corría el minuto 14 cuando Eto'o a pase de Márquez convertía una gran jugada en el primer tanto de la noche, el que encarrilaba la victoria de un Barcelona que minutos antes había gozado de dos claras ocasiones de gol: una del propio Eto'o que,en el minuto 4, a punto estuvo de culminar una brillante jugada de Henry, y otra del mismo francés que puso contra las cuerdas a Pawelek, con un potente cabezazo.
Titi, por cierto, estuvo enorme ante el Wisla mostrando una compenetración tremenda con Eto'o, amenazando sin cesar la meta polaca y exhibiendo, sin duda, su mejor versión, la misma que le permitió sacarse de la manga una rosca endiablada desde la central del área que salió fuera por los pelos en el minuto 19. Cinco minutos después, Henry no falló en sus intenciones y tras materializar un tremendo jugadón centró, de manera impecable, a Xavi para que éste con un tremendo cañonazo desde la central del área marcara el segundo de la noche, el que permitía que el nervioso Guardiola se sentara en el banquillo y el que dio lugar a que hasta el final de la primera mitad, el Barcelona jugara a medio gas, eso sí, sin perder de vista a los polacos, incapaces de hilvanar jugadas de peligro ni en la primera parte ni en la segunda, donde se repitió prácticamente el esquema visto durante los primeros 45 minutos de partido por más que el Barcelona tuviera, en el 60, una 'cantada' de Valdés pudiera haber acabado en buen susto para la escuadra azulgrana.
Por suerte para el Barcelona no hubo nada que lamentar y los hombres de Guardiola pudieron seguir recreándose con el recuerdo del espectacular tanto que Henry anotó en el 49, cuando con un suave toque dejó sin palabras a Pawelek, que nada pudo hacer para detener la obra maestra del francés, que acabó convirtiéndose en el tercero de la noche.
Las ocasiones de Iniesta, Eto'o y el propio Henry continuaron con la fiesta azulgrana que sólo se aguó cuando Dani Alves, con molestias en su espalda, tuvo que retirarse del terreno de juego. El brasileño, que aparentemente no pareció sufrir una lesión grave, vivió desde el banquillo los últimos minutos de su equipo, que aún tuvo tiempo para anotar el cuarto, obra del camerunés, que volvió a reivindicarse convirtiendo en gol un buen pase de Andrés Iniesta.
Su tanto cerró la cuenta del Barcelona que deja sentenciada la eliminatoria a falta del partido de vuelta.

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