1. Riise castigó a su Liverpool

    Riise y Gerrard

    El Liverpool mereció ganar un partido que, al final, acabó en empate por la mala fortuna de Riise que, en el último suspiro del encuentro que enfrentó a los reds con el Chelsea, marcó un gol en propia puerta.

    El tanto del noruego significó que el partido acabara con tablas en el marcador, resultado que ni el aficionado blue más optimista podía imaginar después del repaso que el Liverpool le dio al Chelsea a lo largo de todo el partido.

    Con un grandioso Xabi Alonso repartiendo el bacalao desde el centro del campo, el Liverpool rozó la perfección a lo largo de todo el encuentro. Lástima que Fernando Torres no tuviera la noche y no fuera capaz de batir la meta de Cech, provocando que el Liverpool tuviera que conformarse con el tanto que Kuyt.

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