No contento con 'rajar' de Guardiola, posteriormente, continuó su cruzada contra el Barcelona en general y llegó a confirmar que se arrepentía de haber abandonado el Arsenal. "Lamento haberme ido del Arsenal, allí jugaba cada semana en uno de los clubs mas excitantes de Europa y tenía a un de los mejores entrenadores del mundo", soltó Hleb que logró que la directiva azulgrana tuviera tantas ganas de desprenderse de él como de echar a Samuel Eto'o.
El deseo de la órbita culé era colocarlo en el Inter, para abaratar el fichaje de Zlatan Ibrahimovic, pero el bielorruso, un hueso duro de roer, se negó y pidió recalar en el Stuttgart, el club en el que ya jugó de 2000 a 2005 disputando 130 partidos en los que enamoró tanto a su hinchada como a un Arsenal que no dudó en hacerse con sus servicios.
El Barcelona aceptó su petición y lo hizo pensando que, por más que quisiera volver a sus fueros, no conseguiría revivir aquellos maravillosos tiempos en el club alemán. Sin embargo, en esta vida, nunca hay que dar nada por seguro y ayer Hleb lo demostró dando la campanada en el partido de ida de la previa de la Champions League que 'su' Stuttgart disputó contra el Timisoara.
En el mencionado encuentro, el bielorruso no sólo ofreció su mejor versión sino que, además, marcó uno de los tantos de su equipo facilitando así la presencia del Stuttgart en la fase de grupos de la máxima competición europea.
Ni los más optimistas podían imaginar que Hleb se sacaría de la chistera un gol tan trascendental y de tan bella factura aunque así fue y el bielorruso resurgió de sus cenizas como el Ave Fénix demostrando que, al parecer, tiene mucho fútbol en sus botas por ofrecer. La duda, ahora, es si continuará por el buen camino y, sobre todo, si algún día logrará redimir los pecados cometidos en Can Barça...

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