Esta situación aumenta la presión a los hombres de Frank Rijkaard a los que les falta actitud y capacidad para sobreponerse a situaciones adversas. Sólo con una mayor capacidad de reacción, con las líneas mejor definidas y con una mayor visión de equipo será posible hacer un buen papel en la máxima competición europea, que exige estar al 100%.
La efectividad será otro de los factores que decidirá el choque, algo de lo que en Can Barça no van muy sobrados y menos aún si, finalmente, Eto'o, tocado tras el partido contra el Betis, no puede estar en el encuentro europeo. Si falta el camerunés, Rijkaard tendrá que dejar el peso del ataque a Bojan, un chavalín de 17 años con la calidad y el acierto del que adolece el que llegó este verano al Camp Nou con la vitola de crack: Thierry Henry, quién le acompañaría en la delantera.
El tercer hombre en ataque sería la gran duda para el Barcelona, que o apuesta por Ronaldinho (si es que se recupera de esas molestias fisicas que sólo le permiten entrenar escasos minutos) o lo hace por Giovani dos Santos, que dejemoslo en que no es Bojan.
En fin, que el panorama para el Barcelona es bastante desolador en la víspera del choque de cuartos de final que, mañana, se jugará en Alemania y que decidirá el futuro de varios de los miembros del club azulgrana, entre ellos, el de Frank Rijkaard, con la soga al cuello y necesitado de una victoria que, al menos, frene la ira de la afición, puesto que, parece que la de la directiva azulgrana ya no hay nada que la pueda detener.

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