El atisbo de resurrección del brasileño en el encuentro liguero que enfrentó al Barcelona con el Zaragoza fue suficiente para que Frank Rijkaard le situara en ataque, en detrimento de Eto'o, acompañando a los otros dos fantásticos: Henry y Messi.
La decisión del holandés no pudo ser más acertada, puesto que, aunque a Ronnie aún le falta para estar a su mejor nivel fue él el encargado de asistir a Henry en el que se convirtió, probablemente, en el gol más bonito visto en los partidos de ida de los octavos de final de la Liga de Campeones. El francés, recordando, por fin, al que era en el Arsenal mandó callar a la afición del Celtic Park tras colar un balón por la escuadra, previo recorte a un defensa escocés.
Su magistral tanto significó el 2-2 para los azulgranas que, previamente, habían visto como en el minuto 16 el Celtic se adelantaba en el marcador con el tanto de Venegoor, tras cabecear un centro de Naylor, como Messi remontaba, de zurda, a pase de Deco, el encuentro y cómo Robson volvía a aventajar a los escoceses antes de la igualada de Henry.
El francés, por tanto, dio el paso previo a la sentencia definitiva: la que impuso Messi, quién, anotó su doblete, en el 79, cuando su pillería le permitió recoger el balón que acabaría en el fondo de la portería escocesa y que signifió la victoria de un Barcelona que no sólo puso un pie en cuartos de final sino que, también, demostró que sigue siendo capaz de ofrecer fútbol espectáculo.

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el viernes, 22 de febreroJorge Manuel Borabota Upinda comentó
el jueves, 06 de marzo