En San Siro, en cambio, lo que se juega es el primer puesto del grupo... y algo más. Independientemente del pase a octavos, 'rossoneri' y 'merengues' tienen la oportunidad ante sí de cambiar el escepticismo de sus respectivas aficiones por fe. El Milan debe demostrar que la vieja guardia, como parece, no está acabada, y que Ronaldinho, que fue decisivo en el último partido ante el Parma, puede volver a ser el faro de un equipo de primer nivel. Para todo ello, sin duda, sería bueno que Nesta, el mejor defensa pese a las lesiones del equipo, estuviese en condiciones de jugar.
Por su parte, el Real Madrid busca dar continuidad al espaldarazo moral que supuso ganarle al Getafe con diez y demostrar que es mejor que el Milan en el campo, no solo en los cromos. El conjunto italiano ya sorprendió al Real en Chamartín, y solo la victoria en San Siro serviría para justificar aquello como un traspiés y no como un déficit del plantel blanco. El Diavolo, volviendo a superar al equipo español, tiene la opción de volver a instalar la intranquilidad en el seno de un rival directo por el título.
La gran baza blanca, si Manuel Pellegrini no hace nada extraño, será Gonzalo Higuaín, el hombre que con hechos y no palabras está gritando a los cuatro vientos que él debe ser el único delantero de la plantilla con un sitio garantizado en el once titular. De hecho, se viene comentando la posibilidad de que el técnico chileno repita exactamente el mismo equipo que ante el Getafe, es decir, con las principales novedades con repsecto a semanas anteriores de Arbeloa en el lateral zurdo, con Marcelo más adelantado, y con Benzema al lado del 'Pipa'.

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