El recuerdo del paso de los últimos escoceses por la Ciudad Condal, los hooligans del Glasgow Rangers, aún levanta ampollas entre la población catalana si bien nada tienen en común (excepto la devoción por el alcohol) los siempre problemáticos seguidores del Rangers con los del Celtic, mucho más calmados.
Es por ello que no parece que los 20.000 supporters que tienen previsto aterrizar en Barcelona (sólo 5.000 tienen entrada) vayan a hacer más que turismo y acabar con las existencias de cerveza de la capital catalana.
Para que así sea, los ayuntamientos de Barcelona y Glasgow han orquestado una campaña conjunta, bajo el lema Gane quién gane que no pierda la ciudad, para que ningún altercado altere la buena imagen que se tiene de los aficionados del Celtic en Barcelona, algo que, a priori, no pasará, puesto que, los escoceses vienen con ganas de fiesta pero, eso sí, sin liarla.

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