Es por ello que la órbita de los diablos rojos se ha puesto en contacto con los 1.800 seguidores que ya tienen entradas para...¡recomprarles las localidades! Una medida cuanto menos sorprendente y que nos da muchísima pena porque significa que los aficionados no puedan ver de cerca a su equipo, simplemente, porque a unos salvajes les da por liarla y teñir de sangre el espectáculo futbolístico.
Que razón tenía Kaká cuándo dijo aquello de que la violencia puede desencandenar la "muerte del fútbol". Una muerte que se empieza a forjar desde el mismo momento en que hay seguidores que no pueden, por miedo, defender sus colores.

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