A esta sentencia, Messi ha añadido:
No me gusta que me hagan faltas cuando no tengo el balón. Soy consciente de lo que pasa cuando corro con él, y lo entiendo. Algunas veces, cuando recibo una falta, tengo la tentación de tomar represalias, pero me contengo, soy una persona tranquila. Intento responder con buenas jugadas
Sin duda, contestar a la dureza a la que, en multitud de ocasiones, es castigado por sus rivales con un juego exquisito es lo mejor que puede hacer un Messi cuya muestra de su grandeza es, precisamente, su honestidad sobre el terreno de juego, la misma que hace de él un jugador a proteger, tal y como ha revelado su amigo y confidente Juan Verón:
Cuando le veo coger el balón y correr, me recuerda a Maradona. Pero él es más tímido. Es como ese hermano pequeño que prefiere jugar a la PlayStation antes que hablar. Tenemos que proteger a Messi entre todos
Pese a la timidez de la que habla Verón no hay duda de que Messi sabe expresarse a las mil maravillas dónde debe hacerlo: en el campo, lugar en el que encuentra su sitio y en el que el pequeño argentino se hace grande, sobretodo, cuando cuenta con el apoyo de su público, tal y como ha señalado:
Cuando juegas en el Camp Nou o en el Río de la Plata es una gran sensación. Aunque el público no puede marcar un gol, siempre ayuda
De apoyo, precisamente, no se puede quejar un Messi que tiene a la parroquia azulgrana volcada en él, algo que, por otra parte, la pulga se ha ganado a pulso con goles como este: