"Mi problema es que me gusta llevar el balón en los pies"

Estas palabras, pronunciadas por Leo Messi en una entrevista concedida a uefa.com, son, sin lugar a dudas, el mejor reflejo de cómo el argentino del Barcelona vive y entiende el fútbol.

Messi es capaz de hacer fácil lo difícil y si lo consigue no es más que, aparte de por su increíble calidad, por su espontáneidad, la misma que le permite confirmar que si desoye los consejos de Ronaldinho, Deco o Juan Verón (sus fieles consejeros) no es más que por la satisfacción que le produce llevar el balón en los pies.

Siempre me dicen que realice un regate cuando esté cerca del área y que pase cuando me encuentre lejos. De esta manera soy más peligroso para los rivales, ya que me pueden hacer una falta peligrosa o un penalti. Yo intento seguir sus consejos, pero el problema es que me gusta llevar el balón en los pies

A esta sentencia, ha añadido:

No me gusta que me hagan faltas cuando no tengo el balón. Soy consciente de lo que pasa cuando corro con él, y lo entiendo. Algunas veces, cuando recibo una falta, tengo la tentación de tomar represalias, pero me contengo, soy una persona tranquila. Intento responder con buenas jugadas

Sin duda, contestar a la dureza a la que, en multitud de ocasiones, es castigado por sus rivales con un juego exquisito es lo mejor que puede hacer un Messi cuya muestra de su grandeza es, precisamente, su honestidad sobre el terreno de juego, la misma que hace de él un jugador a proteger, tal y como ha revelado su amigo y confidente Juan Verón:

Cuando le veo coger el balón y correr, me recuerda a Maradona. Pero él es más tímido. Es como ese hermano pequeño que prefiere jugar a la PlayStation antes que hablar. Tenemos que proteger a Messi entre todos

Pese a la timidez de la que habla Verón no hay duda de que Messi sabe expresarse a las mil maravillas dónde debe hacerlo: en el campo, lugar en el que encuentra su sitio y en el que el pequeño argentino se hace grande, sobretodo, cuando cuenta con el apoyo de su público, tal y como ha señalado:

Cuando juegas en el Camp Nou o en el Río de la Plata es una gran sensación. Aunque el público no puede marcar un gol, siempre ayuda

De apoyo, precisamente, no se puede quejar un Messi que tiene a la parroquia azulgrana volcada en él, algo que, por otra parte, la pulga se ha ganado a pulso con goles como este:

El golazo que Messi le endosó al en el partido de la de Liga de Campeones