Sendas propuestas son igual de respetables por más que la azulgrana tenga una mayor facilidad para enamorar. Lástima para los barcelonistas que no puedan afrontar una cita como la de hoy con todos sus efectivos y que tengan que pisar el Olímpico de Roma sin Dani Alves y Eric Abidal (sancionados) ni Rafa Márquez (lesionado).
Estas circunstancias obligarán a Guardiola a volver a poner a Yaya Touré de central, a situar a Carles Puyol en el lateral derecho y a rezar para que Cristiano Ronaldo no haga un roto por el lateral izquierdo donde se situará, seguramente, Sylvinho, que no es titular habitual, o Keita, que es la otra opción que baraja el técnico de Santpedor por más que el malí se niegue en rotundo a ocupar dicha posición.
Ante estas circunstancias, el trabajo conjunto de la defensa azulgrana para contrarrestrar la velocidad y el peligro del extremo portugués será vital para evitar, así, un disgusto que pueda impedir la consecución del sueño.
Pese a los problemas defensivos, no todo son malas noticias para Pep que, para esta noche, recupera a los lesionados Andrés Iniesta y Thierry Henry.
Dos jugadores que han trabajado mucho para no perderse el duelo de esta noche y que han visto recompensado su esfuerzo con una recuperación que llega justo a tiempo. Esta circunstancia no habrá gustado un pelo a Sir Alex que, la semana pasada, dijo que prefería que ninguno de estos dos jugadores estuvieran presentes en la gran final.
El escocés sabe lo determinantes que son estos futbolistas así que ordenará a O'Shea, Nemanja Vidic, Rio Ferdinand (que, finalmente, podrá jugar) y Patrice Evrà (el anti-Messi) máxima concentración en un partido no apto para cardíacos y que quedará escrito en la historia porque si gana el Barcelona, el conjunto azulgrana se convertirá en el primer equipo español en conseguir el triplete, y si vence el Manchester United, será el primer combinado en lograr dos Champions Leagues consecutivas desde que se instauró el nuevo formato de la competición, en 1992.

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