El duelo entre ambos era el leitmotiv de un encuentro en el que el portugués rayó a un gran nivel mientras que el argentino enamoró consiguiendo, además, el gol que supuso el 2-0 a favor del Barcelona.
Su preciso cabezazo, previa asistencia de Xavi, cerró la victoria azulgrana y permitió al argentino no sólo imponerse como 'Pichichi' de la presente edición de la Liga de Campeones (con 9 goles) sino, también, arrancarse la espina que tenía clavada en el corazón desde 2006, cuando tuvo que ver, desde el banquillo (por culpa de una lesión), la final que otorgaba la segunda Copa de Europa de la historia al Barcelona.
Ahora, pasados los años y con un Barça más exultante que nunca, París queda lejos, muy lejos, para un Messi que va lanzado hacia la consecución del Balón de Oro. Este galardón exige a su propietario calidad, actuaciones memorables y títulos, ingredientes con los que cuenta el argentino, que, con este reconocimiento individual, culminará un año inolvidable.

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alf comentó
el jueves, 28 de mayo