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El día que Rijkaard perdió los nervios
-Sigue leyendo-Sí, ha sucedido. Rijkaard, el hombre tranquilo, el paciente holandés, descubrió, anoche, que también tiene sangre en las venas y que la ira que, en ocasiones, se apodera de todos los mortales, no le excluye a él.
El descubrimiento se produjo a la media hora del partido que enfrentó, en Liga de Campeones, al Barcelona con el Lyon, justo en el momento en que los franceses empezaron a emplearse con excesiva dureza sobre los jugadores azulgranas.
Rijkaard empezó a protestar, no sin razón, por la actuación de los galos y Farina, colegiado del encuentro, no se lo pensó dos veces a la hora de expulsarle, destrozando esa trayectoria impoluta que el holandés atesoraba desde que aterrizara en el Camp Nou hace ya cuatro años y medio.
