El partido se antojaba plácido, puesto que en la ida el Barcelona había ganado por 2-0, pero, durante el transcurso del encuentro, el Kaiserslautern puso contra las cuerdas al Barcelona logrando un 3-0 que despedía a los azulgranas de la máxima competición europea.
Cuando ya todo parecía perdido y quedaba un minuto para el final del encuentro, José Mari Bakero se sacó de la chistera un tremendo cabezazo que entró en los anales de la historia azulgrana por significar el inicio de la peregrinación hacia la primera Copa de Europa culé.
El tanto de Bakero quedó clavado en la retina de toda la parroquia culé que, ayer, revivió el partido de Kaiserslautern en Londres, en feudo del Chelsea.
Igual que pasara en el encuentro disputado hace 18 años, el Barcelona tiró de épica logrando la clasificación, en este caso, para la final de la Champions League, en los últimos compases, concretamente, en el minuto 93. En ese instante, Andrés Iniesta, previa asistencia de Leo Messi, fabricó, con más corazón que cabeza, un misil imparable para Petr Cech.
La euforia desatada en ese instante revivió el espíritu Kaiserslautern, donde, curiosamente, también estuvo Pep Guardiola, nexo de unión entre el pasado y el presente/futuro culé.
Anoche, el de Santpedor corrió por la banda para celebrar el gol de Andrés igual que lo hiciera en Alemania, con 18 años menos y sin saber que algún día se convertiría en leyenda viva del F.C Barcelona.

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Espíritu Kaiserslautern « Elena Fernández comentó
el jueves, 07 de mayo