La eliminatoria parte sin un favorito claro. La trayectoria de los dos equipos en la presente Liga de Campeones ha sido muy pareja. Se clasificaron como segundos de grupo y consiguieron superar el factor campo en sus respectivos cruces de octavos de final. El Villarreal lo hizo con más brillo, pues fue capaz de ganar a domicilio al Panathinaikos. El Arsenal, por su parte, forzó la tanda de penaltis en el Olímpico de Roma y no perdonó.
El equipo entrenado por Arsène Wenger jugará el partido de vuelta en casa. No será la única ventaja de la que dispondrá. Está previsto que el eje sobre el que gira el ataque del Arsenal, Cesc Fábregas, esté listo para disputar los dos choques. Robin van Persie será el otro hombre que la zaga del Villarreal deberá atar en corto si no quiere dilapidar todas las opciones de ganar. El holandés, recuperado de los muchos problemas físicos que arrastraba, es un punta muy móvil con capacidad para resolver la eliminatoria él sólo.
Los de Manuel Pellegrini no deben tener miedo. Disponen de pólvora suficiente en ataque para superar la retaguardia londinense. Rossi es un talento futbolístico que debe explotar a nivel internacional más pronto que tarde. Esta eliminatoria es una buena oportunidad para ello. De centro del campo hacia atrás, cabe señalar que el papel de Marcos Senna será fundamental. El sostén de la medular amarilla deberá multiplicarse para secar a Cesc y Nasri, los dos centrocampistas gunners con más proyección ofensiva. Y además, deberá guardar fuerzas para dar salida al balón con el criterio necesario.
En el banquillo se enfrentarán dos técnicos que cuidan el balón y aman el futbol de ataque, por lo que se prevén 180 minutos de buen juego. Si al espectáculo se suma la igualdad que impera en todos los aspectos alrededor del choque, se puede concluir que esta es una eliminatoria que los amantes del buen futbol deben seguir con lupa.

Sin comentarios todavía