Fruto de su picardía llegó el primer gol del choque, en el minuto 27, cuando aprovechó un servicio por la izquierda de Brown para batir, de cabeza, la meta de Cech. El tanto del portugués animó a los diablos rojos que pudieron ampliar su renta instantes después si Tévez hubiera aprovechado el excelente pase que le puso en bandeja el mismo Cristiano Ronaldo o si Carrick hubiera aprovechado el rechace de Cech al disparo del argentino que, por cierto, dispuso de otra oportunidad en el 42.
Con tanta ocasión del bando del Manchester, nadie esperaba la embestida de un Chelsea que demostró que seguía con vida, en el 44, con la ocasión de Ballack y que, un minuto después, aguó la fiesta de los hombres de sir Alex Ferguson con el tanto logrado por Lampard, sin duda, uno de los mejores del partido tanto por su capacidad para dirigir al equipo como por su increíble llegada.
Lamps cerró con su tanto la primera mitad y dio paso a otros 45 minutos frenéticos con un claro color blue. Y es que, tras el descanso, ya no sólo Essien sino que también Joe Cole trabajó por ahogar a Cristiano Ronaldo, consciente de que dejando al portugués sin ideas, el dominio sería para el Chelsea.
Y así fue. Durante la segunda mitad del encuentro, el Chelsea hizo y deshizo a su antojo si bien la fortuna no estuvo de su lado ni cuando Essien, ni cuando Ballack, ni cuando Drogba (con un potentísimo disparo desde fuera del área que se estampó en el palo) intentaron batir la meta de Van der Sar. Por tanto perdonar, se llegó a la primera mitad de una prórroga en la que destacaron el cañonazo que Lampard estrelló en el larguero y el disparo de Giggs, desviado gracias a la cabeza de Terry.
Lástima que en los últimos 15 minutos de prórroga, se cambiaran las ocasiones de gol por las tortas y que el ambiente se calentara hasta límites insospechados. Fruto de esta tangana, llegó la expulsión de Drogba que, delante del colegiado, le dio un tortazo a Vidic que significó el fin de su participación en una final en la que, todo hay que decirlo, no estuvo tan lúcido como en otras ocasiones.
Para rematar la noche, Cole y Nani se dieron un cabezazo que dejó al joven jugador del Manchester United sangrando sobre el terreno de juego dando la última imagen para recordar de esta accidentada segunda mitad de la prórroga, la que dio paso a la tanda de penaltis.
Las caras de sufrimiento se apoderaron tanto de los jugadores del Manchester como de los del Chelsea, puesto que, cargar con semejante responsabilidad, desde los once metros, no es tarea fácil. Tévez, Ballack, Carrick y Belletti hicieron sus deberes antes de que Cristiano Ronaldo fallara ante Cech.
El hombre de moda se mordió las uñas mientras Lampard, Hargreaves, Ashley Cole y Nani acertaban sus respectivos disparos dejando la final en manos de Terry que, para su desgracia, resbaló a la hora de lanzar el penalti enviando su chut al palo y dando vida a los diablos rojos. El fallo de Anelka (después de que marcaran Anderson, Kalou y Giggs) acabó de sentenciar a un Chelsea que se quedó sin la tan ansiada corona.

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