La esperanza de la afición 'merengue' de remontar el 0-1 de la ida a durado aproximadamente lo que a tardado la afición en cantar el 'You'll never walk alone', que pareció amedrentar a un equipo que en los primeros minutos pareció muy pequeño. En el minuto 3, Casillas ya había hecho dos paradones, uno a Torres y otro a Mascherano que acabó en el palo. Iker evitó una derrota aún más humillante.
De hecho, el portero fue lo único decente que puso Juande Ramos sobre el césped. El resto parecieron niños contra hombres, siendo incapaces de ganar un balón dividido, de superar siquiera una de las líneas de presión rivales, de dar tres pases seguidos... La novedad introducida por Juande metiendo a Sneijder en lugar de Marcelo, ni se notó. En la otra banda, por cierto, jugó Robben, el peor de los blancos. El holandés, o no da para jugar dos partidos en cuatro días, o se esconde.
De todos modos, y a pesar de que el repaso fue monumental, el primer gol, en el minuto 16, pudo ser anulado por el colegiado por falta previa de Torres a Pepe, que no pudo enmendar por un agarrón del 'Number Nine' el error previo de Cannavaro, que se comió el bote del saque largo de Reina. De Bleeckere no vio nada y Torres acabó marcando a placer.
Obviando el mal partido realizado, tiene motivos el Madrid para quejarse del colegiado que regaló el segundo gol a los 'reds' señalando un penalty inexistente por mano de Heinze que transformó Gerrard. 28 minutos y eliminatoria sentenciada. El Madrid duró en Anfield lo que un caramelo a la puerta de un colegio.
Entonces Benítez puso el plan B en marcha: tirar al equipo para atrás y tratar de 'matar' a la contra. El Madrid lanzó entonces por primera vez con peligro a puerta por mediación de Sneijder de falta (min. 29). De ahí al descanso dominio ficticio del Madrid.
Y por si en la segunda parte había alguna duda sobre si la eliminatoria estaba cerrada o no, nada más empezar golazo de Gerrard. Y lo que quedaba... pues la grada de Anfield no tenía intención de darse por contenta con eso. Quería más y daba toda la impresión de que si los 'rojos' apretaban podían meter media docena. Y de milagro...
Los siguientes 40 minutos se disputaron porque no había otro remedio pero sólo sirvieron para ver escenas como a Casillas de espaldas al juego con los brazos cruzados o a Benítez dando minutos al canterano Spearing.
La guinda que cambió la sensación de 'meneo' que ya se estaba llevando el Madrid de Inglaterra por humillación la puso al filo del final Dossena, culminando una contra fulgurante de un equipo que juega muy rápido y que presiona, corre y se vacía desde el minuto 1 al 90.
Realmente los reds son 'currantes' del fútbol, como la ciudad, como la gente de la vieja grada de The Kop, como su técnico, Rafa Benítez, que, mira por donde, parece que no era tan aburrido.

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