Tal y como se preveía el Real Madrid le ha ganado fácil al presupuesto más bajo de esta edición de la Champions, el de los bielorrusos del BATE Borisov, aunque la victoria debió ser además goleada a poco que los delanteros merengues hubieran afinado, ya que llegaron a desaprovechar hasta tres mano a mano con el portero. Los hombres de Schuster acabaron el choque con un registro de 27 disparos a favor.
La cuenta se abrió pronto para los merengues, que salieron en tromba, gracias a un gol de Sergio Ramos después de una jugada ensayada de corner. Fue un arranque fulgurante de un Real Madrid que llegaba fácil a la portería de Veremko, favorecido en gran parte por el espíritu de fútbol alegre e incauto con que el BATE vino al Bernabéu.
Sin embargo, alrededor del minuto 25 y coincidiendo con la lesión de Gago (fue sustituido por Diarra), el Madrid se desenchufo del partido, dejó de dominar, de crear ocasiones y casi de jugar hasta el final del primer tiempo. Y el público del Bernabéu, que ya había visto esta película el domingo pasado ante el Numancia, se lo recriminó.
Ya en la segunda parte, el Madrid volvió a mostrar la cara que se le debe exigir y volvió a ser amo y señor del juego. Con la única 'pega' de la falta de puntería, los blancos movieron bien el juego y llegaron a puerta con suma facilidad, hasta que llegó el 2-0, obra de Van Nistelrooy en el '57 en boca de gol, después de una tiro de Raúl que rebotó en dos jugadores bielorrusos.
Con el partido resuelto y con uno más por expulsión de Kaghush en el 61, esta vez el Madrid no se dejó llevar, siguió yendo para adelante, aunque sin el hambre necesaria para hacer leña de su rival. Higuaín, que entró en el '68 por Guti, tuvo la más clara de una serie de media docena de ocasiones de las cuales ninguna llegó a culminarse.
Al final, buen sabor de boca para la parroquia merengue que sin embargo se quedó con ganas de algún gol más, y el Real que espera su primera prueba de fuego dentro de 15 días en Turín, donde le espera la Juventus.

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