Y eso que el partido no pudo comenzar mejor para el equipo de Benítez, que le hizo al Chelsea la misma que al Real Madrid en su día. Ni especulaciones, ni minutos de tanteo... ni nada. Pitó el árbitro y como si fuese el General quien hubiera tocado corneta se fueron a la carga como locos. A los 2 minutos Kuyt ya había probado a Cech y a los 6 la 'spanish connection', con centro de Arbeloa y remate de Torres, puso por delante a los reds.
Pero acto seguido, un error en medio campo dejó sólo ante Reina a Drogba, que chutó al muñeco. Era el primer síntoma de que tanto la defensa, en especial Skrtel y Fabio Aurelio, como la media sin Mascherano (sancionado, entró en su lugar Leiva) no tenía su día. El argentino demostró con su ausencia que es imprescindible en este equipo.
El Chelsea supo aprovecharse de la inusual endeblez defensiva de su rival para crear numerosas ocasiones de gol, probablemente más que nadie en toda la temporada, pero también el Liverpool mostró descaro en ataque. El resultado fue un primer tiempo precioso, intenso y plagado de ocasiones, con un Fernando Torres que fue un incordio constante para Terry y Alex y un Didier Drogba que con un poco de puntería se podría haber hinchado.
Sin embargo, tuvo que ser el hombre menos pensado el que acertara con la meta de Reina a saque de corner, para mayor 'mosqueo' de Benítez, a pocos minutos del descanso. Xabi Alonso no estuvo fuerte en la marca sobre Ivanovic y el serbio lo aprovechó para cabecear a gol el empate de su equipo. Gol en campo contrario, primer objetivo cumplido.
Pero vendría más ¡vaya si vendría...! Y prontito, pues a los pocos minutos de la reanudación llegó el 2-1, de nuevo tras un saque de esquina y otra vez gracias a un testarazo de Ivanovic, que vivió su día de gloria. El defensa, reconvertido a lateral y titular por la baja de Bosingwa, probablemente haya metido a su equipo en 'semis' de la Champions. Siempre ha corrido por el mundillo del fútbol la leyenda de que Hiddink es un técnico con flor... ¿Se entiende por qué?
El segundo periodo fue un monólogo del Chelsea mucho más lúcido en ataque, rápido en sus acciones y físicamente implacable. El Liverpool echó entonces de menos más que nunca a Mascherano, pues cada vez que trataba de irse para arriba a por el empate veía como el 'guardaespaldas' no estaba para entorpecer las llegadas rivales, cada vez más claras. Las bandas del Chelsea, con Kalou y Malouda, fueron dos puñales con lanzadores, Ballack y Lampard, de lujo.
De todos modos, si en el Liverpool merece mención especial la falta de 'Masche' en el Chelsea hay que resaltar la recuperación de Essien. El ghanés es una máquina perfecta de jugar en la media de un equipo con un estilo como el de los londinenses. Está para defender, está para atacar y está para cubrir más campo que nadie. Es como jugar con uno más.
En una contra en velocidad engranada con tres pases precisos, la bola le llegó a Malouda que con precisión centro para que Drogba, entrando como un toro, remachará el 1-3 definitivo, a pesar de que aún quedaban 24 minutos por delante. Pero en ese tiempo, si alguien pudo marcar de nuevo fue el Chelsea. Y como muestra, un dato: 7 tiros a gol los blues, sólo uno los reds. La cara de Benítez en el banquillo lo decía todo. El español sabe mejor que nadie que lograr un 0-3 en Stamford es misión casi imposible.

2 Comentarios
flogerardo comentó
el jueves, 09 de abrilEl Liverpool roza el milagro en Stamford Bridge - Liga de Campeones comentó
el martes, 14 de abril