Sin lugar a dudas, lo mejor de la pachanga que disputaron, anoche, Barcelona y Stuttgart fue ver marcar, de nuevo, a Samuel Eto'o, que debido a la larga lesión que le ha mantenido alejado de los terrenos de juego, llevaba 7 meses sin ver puerta.
Comprobar que sigue igual de letal y que la lesión no ha dormido la ferocidad del león camerunés fue lo más destacado de un intrascendental partido en el que, también, se pudo ver el regreso de Giovani y un indicio de la resurrección de Ronaldinho.
Antes de hablar sobre el mexicano diré, de antemano, que soy más de Bojan y que Gio me parece individualista y que, en ocasiones, va de estrellista.
Sí, sé que levantaré ampollas con este comentario pero por más que sea una promesa, que lo es, que ayer anotara su primer gol oficial (con el brazo y de casualidad eso sí) y que, posiblemente, dé el salto a crack internacional, en breve, a mí no me acaba de convencer.
En cualquier caso, habrá que darle una oportunidad al chaval igual que a Ronaldinho que parece que ayer recuperó algo de la magia perdida.
Claro que, ahora, el reto es que siga por el buen camino en partidos importantes, sin ir más lejos en los que el Barcelona disputará con el Valencia y el Real Madrid este fin de semana y el próximo.