Decíamos que la pócima del éxito del equipo galo está en la mente de su técnico, pero sin buenos jugadores es imposible plasmar ideas en realidades. El Girondins no ha realizado grandes fichajes, apenas ha incorporado al portero Carasso y al ex de Osasuna Plasil, pero ha dado un golpe maestro quedándose con Yoann Gourcuff, el único 'nuevo Zidane' de cuantos ha habido que merece ese apelativo. Al mediapunta no le fue bien en el Milan, que se lo cedió al conjunto de Aquitania donde brilló con luz propia, hasta el punto que la cláusula de compra de 15 millones que habían pactado fue todo un regalo.
Además, el club logró retener al delantero marroquí Chamakh, pretendido por el Arsenal, quien suele compartir delantera con Fernando Cavenaghi, un ariete a la vieja usanza. Aliou Diarra y Fernando le dan consistencia a la media y para las bandas los recursos son variados, desde el Gouffran y Bellion, suplente ante la Juve, hasta Wendel y Plasil, que son más experimentados y fueron los titulares. En defensa el líder es Marc Planus, que lleva toda la vida el club del escapulario. Jugadores con hambre que quieren dar que hablar si la dureza del torneo más exigente de Europa se lo permite.

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