El día que Rijkaard perdió los nervios

Sí, ha sucedido. Rijkaard, el hombre tranquilo, el paciente holandés, descubrió, anoche, que también tiene sangre en las venas y que la ira que, en ocasiones, se apodera de todos los mortales, no le excluye a él.

El descubrimiento se produjo a la media hora del partido que enfrentó, en Liga de Campeones, al Barcelona con el Lyon, justo en el momento en que los franceses empezaron a emplearse con excesiva dureza sobre los jugadores azulgranas.

Rijkaard empezó a protestar, no sin razón, por la actuación de los galos y Farina, colegiado del encuentro, no se lo pensó dos veces a la hora de expulsarle, destrozando esa trayectoria impoluta que el holandés atesoraba desde que aterrizara en el Camp Nou hace ya cuatro años y medio.

Al expulsarle, Farina privó al holandés de ver, a pie de campo, el espectáculo de sus jugadores que, desde el primer minuto de juego, tuvieron la sartén por el mango gracias a la excelente combinación entre , y Bojan. El primero de ellos, que cada día juega mejor, anotó el primero y el enorme argentino, el segundo, de penalti.

Ojalá Bojan hubiera 'mojado' también en su estreno como titular, en Liga de Campeones, y ojalá, también, que Valdés se evitara esas cantadas que nos brinda de vez en cuando porque entonces Juninho Pernambucano no habría anotado el primero de la noche. El segundo también lo marcó él, muy activo en todo el encuentro y eso que no está a su mejor nivel, de penalti.

Al final, tablas en el marcador y el primer puesto del grupo para el que volvió a ofrecer su mejor versión.