Y es que, el Chelsea no parece muy afectado por los cambios en el banquillo, funciona con unos automatismos adquiridos de juego potente y rápido, matizados con el tiempo e inculcados por Mourinho, estilo que ha sabido sobrevivir temporada tras temporada.
Esta temporada ha cambiado bastante pero conserva algunas señas de identidad. Ahora hay más gusto por la pelota. Scolari trajo a Deco y esto ha supuesto un cambio en el medio del campo. Juega unos metros más avanzado que en el Barça, ganando presencia en ataque. Su conexión con Lampard está siendo excelente, parece que se entienden las dos figuras.
Obi Mikel ha sustituido a Makelele, ahora en el PSG, aportando también más toque. El Chelsea ha ganado técnica y ha rebajado algo de músculo, aunque sigue siendo un equipo potente físicamente. Tiene una tendencia generalizada a imprimir mucho ritmo a los partidos.
Ahora comparte liderato con el Liverpool. Ambos tienen el mismo número de victorias, empates y derrotas en estos momentos. La diferencia radica en el poderío ofensivo de los blues, 27 goles por 4 en contra. Es el equipo que más tantos anota y el que menos encaja. Scolari va por buen camino, aunque el Manchester ya amenaza con un Cristiano Ronaldo recuperado y enrachado.
Los números del Chelsea resultan abrumadores. Parece que esta vez, el equipo más poderoso del continente va a por todas, Champions y Premier inclusive. El año pasado, solo los fatídicos penalties de la final pudieron con un equipo que mereció algo más que quedarse en blanco. La tremenda inversión económica de Abramóvich exige resultados inmediatos porque el ruso está empezando a perder la paciencia. ¿Podrá Scolari aguantar la presión que supone una temporada completa al máximo nivel?

Sin comentarios todavía