Mira que se les puso de cara el partido en el minuto 66 de la segunda parte cuando un recién incorporado Kun Agüero aprovechó un despeje del capitán blue Terry para empalmar un espectacular chut que se coló por la escuadra de Cech ante la locura de los espectadores que llenaban el Calderón. Pero sin embargo, los hechos se precipitaron en los últimos instantes del partido ante el silencio absoluto de los presentes en el estadio colchonero: el Atlético, como ya hemos dicho, ganaba a falta de ocho minutos para finalizar el encuentro por la mínima y el Oporto empataba frente al Apoel Nicosia. Este resultado dejaba muy vivos a los rojiblancos, quienes se quedaban a sólo 3 puntos de los portugueses o lo que es lo mismo, de la segunda plaza de su grupo. Sin embargo, los de Quique sufrieron en sus carnes lo de no depender sólo de ellos mismos.
Tanto jugadores como afición vieron como en diez minutos todas sus esperanzas se iban por la borda sin poder hacer nada para evitar la debacle. En el 88, minuto clave para la penuria atlética, el Chelsea empató el encuentro de la mano de Drogba, quien se elevó por encima de la defensa rojiblanca y cabeceó a placer un centro por la izquierda de Malouda, y además, para más inri, paralelamente el Oporto se adelantó al Apoel con lo que propiciaba el adiós prematuro del Atleti en esta Champions.
Después de esto poca historia más hubo. ¿Lo más destacable? Las ansias y las ganas que se les vieron a los jugadores rojiblancos, los cuales nunca se dieron por vencidos y creyeron en sus posibilidades hasta los últimos instantes. De hecho, el debutante Drogba -que no había jugado este año todavía en competición europea debido a la salida de tono que protagonizó en las semifinales del año pasado frente al Barça- volvió a golpearles a falta de sólo 2 minutos para cumplir el tiempo reglamentario pero ni por estas bajaron los brazos y bueno prueba de ello fue el potente chut de falta directa que se sacó el Kun en el 90 y que terminó situando el 2 a 2 final en el marcador.
Con más corazón que nada, los jugadores rojiblancos se propusieron, al menos, dejar con un buen sabor de boca a la afición y lo cierto es que, al menos hoy, por juego, lo consiguieron.
Así pues, el Atlético se despidió de la Champions pero le queda la buena sensación de haberlo hecho por todo lo alto, dando la cara hasta el último momento y mirando de tu a tu a un Chelsea que es uno de los candidatos a llevarse el trofeo este año y buena prueba de ello es que ya está clasificado para octavos. De momento, los rojiblancos demostraron esta noche un cambio en su mentalidad y en su juego que tendrán que confirmar este fin de semana frente a su máximo rival en la Liga, el Real Madrid.

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el miércoles, 04 de noviembre