Con un centro del campo sólido y una línea de ataque ambiciosa el Sevilla desperdició la oportunidad de destrozar al Fenerbahçe por culpa de una defensa de mantequilla. La zaga hispalense se mostró demasiado benévola y condenó al sevillismo a jugarse la eliminatoria en el Sánchez Pizjuán.
Ni las ganas, ni el empuje, ni el atrevimiento sevillista sirvieron para salir victoriosos del infierno turco donde a la presión ejercida por la afición del Fenerbahçe y a las bajas temperaturas, los hombres de Manolo Jiménez añadieron el sufrimiento creado por la disciplinada escuadra de Zico, quién, con el rival bien estudiado, basó la estrategia turca en la creación de un muro defensivo que ahogara cualquier idea de Luis Fabiano y Kanouté.
El plan surtió efecto a las mil maravillas, puesto que, los turcos se mostraron más que sólidos en defensa desesperando por completo a un Sevilla que, en el minuto 16, recibió el primer gol: obra de Kezman quién se coló entre Drago y Escudé. En el 23, el Fenerbahçe volvió a marcar pero, para suerte del Sevilla, esta vez, fue en propia puerta, cuando el error de Edu puso el empate en el marcador.
Lugano volvió a destapar las miserias defensivas del Sevilla anotando el 2-1 y aunque Escudé intentó redimir sus pecados en el 66 anotando un tanto para los hispalenses, en el 87 Semih sentenció el partido con el 3-2 definitivo, el que obligará al Sevilla a emplearse a fondo en el partido de vuelta.
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