El extremo portugués estuvo a la altura de la prestigiosa competición europea guiando, en todo momento, a su equipo y dando muestras de su increíble calidad a base de geniales y vertigionosas apariciones. Una de ellas fue la que significó el definitivo 1-0 después de que, en el minuto 41, Cristiano Ronaldo se deshiciera de Cris y batiera a quemarropa a Coupet, que ni vio el balón que se coló en el fondo de su portería.
La picardía de Cristiano Ronaldo permitió al Manchester United clasificarse, en el Teatro de los Sueños, para la siguiente ronda logrando, de paso, igualar el récord que, hasta ahora, estaba sólo en manos de la Juventus: lograr 10 victorias consecutivas como local en la máxima competición europea.

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