Por suerte, los más pesimistas se equivocaron y Eduardo ha podido volver a los terrenos de juego en plenas condiciones físicas, tal y como demostró anoche anotando dos de los tres goles logrados por el Arsenal ante el Cardiff.
El primero lo consiguió de cabeza y el segundo gracias al penalti que él mismo provocó. Cuando marcó su primera diana, Eduardo se besó el anillo dedicándole el gol a su mujer y su hija, las dos personas que han ayudado al delantero a que su recuperación no haya sido tan dura. En la labor, también ha colaborado Arsène Wenger, que no ha presionado al jugador en ningún momento, ni siquiera cuando el equipo peor estaba, animándole a regresar a los terrenos de juego, sólo, cuando estuviera, totalmente, recuperado.
Los ánimos del técnico francés, sumados a la enorme paciencia de Eduardo han sido claves en este largo proceso en el que el jugador no ha perdido, ni mucho menos, la confianza de un técnico que valora, como todos nosotros, su valentía para seguir adelante.
A partir de ahora, Eduardo afronta una nueva etapa. Ojalá que en esta ningún salvaje como Martin Taylor se cruce en su camino y que nos deleite, por mucho tiempo, con sus goles y su increíble calidad.

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