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Arrivederci
-Sigue leyendo-Apelar al factor Robinho no fue suficiente para un Real Madrid que si perdió ante la Roma fue, digámoslo alto y claro, porque jugó fatal.
Sin pólvora en ataque, por la ausencia de Van Nistelrooy, sin seguridad en defensa, quizá por la falta de Sergio Ramos, sin capacidad de creación (Diarra y Gago estuvieron más que liados y fueron incapaces de conectar con Guti) y con el brasileño (que en principio tenía que ser el héroe del equipo) en la parra, sólo el palo y Casillas evitaron una derrota aún más sonrojante.
Como muestra de la nulidad mostrada por el Madrid (siento ser tan dura) basta decir que los blancos sólo contaron con un par de ocasiones de Baptista y con una de Raúl, en fuera de juego, que significó el único tanto blanco.
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Una Champions a ritmo de samba
Resulta, cuanto menos, paradójico decir que la competición europea más importante se mueve a ritmo de samba pero así es. Y es que Brasil es el país que más jugadores aporta a una Liga de Campeones en la que hay, nada más y nada menos, que 98 brasileños que llenan de filigranas y sabor latino cada rincón de la competición.
Kaká, Ronaldinho, Robinho, Baptista o Daniel Alves, entre muchos otros, son algunos de los brasileños encargados de poner la magia en un torneo con claro sabor suramericano y en el que también abundan los argentinos, concretamente, 32.
Después de Brasil, el país que más jugadores aporta es Francia, con 64, seguido de Italia (55), España (53), Portugal (41) y Alemania (38).
