Y es que para pasarlo bien viendo jugar al Glasgow Rangers hace falta ir muy borracho. El equipo escocés es, probablemente, el más aburrido de los que han pasado por la Liga de Campeones. Toscos, echados atrás y con un solo hombre, Cousin, intentando, sin éxito, atacar, verlos sobre el terreno de juego provoca, por decirlo finamente, mucho aburrimiento.
Menos mal que para aguantar un poco el sopor, el Barcelona echó un cable con varios fogonazos protagonizados por Henry y Messi. El francés, nada más empezar el partido marcó el primer gol, igual utilizó un poco la mano para enviar el balón al fondo de la portería, pero si lo hizo fue por el bien de los espectadores, que al menos tuvieron algún tema sobre el que debatir mientras se les escapaban los bostezos.
Treinta y siete minutos después del gol del altruista Henry llegó el del magistral Messi y, a partir de ahí, nada más que contar de un partido en el que los escoceses se limitaron a tocar y tocar un balón que acabó más mareado que los hooligans por la borrachera.

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