¿A quién me tengo que cargar?

Eso es lo que tuvo que pensar Ronald Koeman mientras veía a su equipo cosechar un triste empate ante el Chelsea que le dejaba fuera de la Liga de Campeones y de la UEFA y tras el 0-3 que el Barcelona le endosó a los valencianistas.

Tal fue su cabreo por los malos resultados de su equipo que el holandés decidió llevar a cabo su maligno pensamiento y cargarse, para empezar, a Cañizares (el pobre Cañete encima que evitó una vergonzosa goleada ante los blues) y al capitán, hasta ahora un intocable, David Albelda.

Estos dos futbolistas, sin embargo, no fueron los únicos cabezas de turco de Koeman que, ahora, se ha cargado a Angulo y que, al parecer, también tiene en el punto de mira a Zigic, Manuel Fernandes, Vicente y Joaquín.

Vamos, que el holandés está cumpliendo con su promesa de revolucionar al equipo pero, en vez de hacerlo a base de buenos resultados, lo está realizando consumando una auténtica carnicería.

Su actitud, a mi parecer, es más que vergonzosa. Porque, ¿es necesario hacer mobbing a varios jugadores para enderezar el rumbo valencianista? ¿Qué pasará si el equipo sigue perdiendo pese a no estar estos futbolistas? ¿Le gustaría a que le hubieran puesto de patitas en la calle como, por cierto, hizo Juan Soler con Quique Sánchez Flores, por unos cuantos malos resultados?

En fin, que no creo que la mejor opción para mejorar resultados sea crear un mal ambiente generalizado en la plantilla que podría llegar a provocar la desbandada de varios cracks valencianistas, como Villa, que no querrían sentir la marginación por la que, ahora, pasan , y Angulo.

Lejos de lograr, con esta medida, que los jugadores logren mejores resultados creo que lo único que logrará Koeman será desmoralizar a unos valencianistas a los que no creo que les guste estar siempre con la mosca detrás de la oreja pensando que cualquier día pueden aparecer en la lista negra del holandés.