No me acaba de gustar este tono de conspiración maligna empleado por el Milán en su comunicado si bien no es ningún secreto que a Kaká lo machacan a entradas en cada partido y que hay que poner remedio a la situación para evitar males mayores y que, evidentemente, no suceda con el brasileño lo que ocurrió con Van Basten que tuvo que retirarse de manera prematura por culpa del asedio que sufría sobre los terrenos de juego y cuyo nombre aparece el citado comunicado milanista:
Lo que le sucede a Kaká pasado le pasó, en su día, a Marco Van Basten a quién las lesiones fueron minando sus fuerzas y su resistencia. El crack holandés jugó su último partido con 28 años, en noviembre de 1992 contra el Goteborg en San Siro. Y no pudo más. Para Kaká no puede y no debe suceder lo mismo
Esperemos que no suceda lo mismo y que las entradas, tanto a él como a cualquier otro jugador, sean castigadas con más dureza para evitar dramas como el que, por ejemplo, vive hoy en día Eduardo (Arsenal) después de que Martín Taylor le destrozara la pierna.

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