Cenicientas con historia: el Stade de Reims
El equipo francés fue subcampeón en dos ocasiones de la Copa de Europa (1956 y 1959). Se trataba de un magnífico equipo que dominaba el fútbol francés de la época y que si no reinó en Europa fue porqué se encontró con el extraordinario Real Madrid de Di Stéfano. Era tal la belleza de su estilo de fútbol que fue bautizado como “football champagne”, ya que Reims es el epicentro de la producción del champagne francés.
La pujanza de este club en la década de los 50 se debe sobre todo a Albert Batteux. Este ex jugador del club, participe sobre el campo en el primer campeonato de liga conquistado en 1949, se hizo cargo de la dirección del equipo la temporada siguiente. Batteux supo mantener lo bueno de ese equipo y se lanzó a implantar su revolucionaria idea de fútbol. Esta no era otra que primar la libertad del jugador para que pudiera expresar todo su talento, intentando siempre tener el balón para crear jugadas de gol, apoyándose en el pase en corto y las paredes sin coartar la jugada individual de los jugadores de más talento del equipo, ya que según su ideario regatear a un jugador era eliminar a un adversario, lo que permite crear superioridad de sus jugadores. De hecho Raymond Kopa, la máxima figura de su equipo, era criticado por su individualismo, sin embargo Batteux le amenazó con echarle si renunciaba a su estilo de juego.
Con estos ingredientes dominó el fútbol francés de la época. Logrando los títulos de Liga del 53, 55, 58, 60 y 62; las Copas del 50 y 58; la Supercopadel 55, 58 y 60; la Copa Latina del 53 y fue subcampeón de Europa en 1956 y 1959. Sin duda la época más gloriosa de este club.
Como campeón de Francia fue uno de los clubes invitados a participar en la primera Copa de Europa. El líder del Stade era Raymond Kopa, un extraordinario jugador encargado de dirigir el ataque de aquel gran equipo. Lo que hoy sería un centrocampista ofensivo. Otros jugadores importantes de aquel equipo eran Jonquet, Leblond, Penverne, Glovacki, Bliard o Templin.
Llegó a la final sin perder ningún partido. En la primera ronda se enfrentó al Aarhus danés al que eliminó con facilidad. En tierras danesas ya sentenció la eliminatoria al vencer por 0-2 con goles de Glovacki. La vuelta fue un trámite que solventó con un empate a dos goles cedido en los minutos finales después de la relajación local al adelantarse por 2-0 (Glovacki y Bliard). En cuartos de final el rival fue el potente Vörös Logobó (actual MTK de Budapest) húngaro que venía de palizar al Anderlecht en la anterior ronda. En la ida, jugada en el Parque de los Príncipes parisino buscando una mayor presencia de público al tener mucha más capacidad que el estadio Auguste Delaune, el Stade de Reims venció por 4-2 (Glovacki, Bliard y Leblond (2)). La vuelta en Budapest fue más fácil de lo esperado. El fútbol champagne de los franceses puso un 1-4 (Globacki, Bliard (2) y Templin) en el marcador a los 52 minutos de juego. Después reaccionaron los locales que llegaron a empatar a cuatro.
En las semifinales les tocó en suerte el Hibernian escocés. Solventaron el pase a la final con un global de 3-0. En la ida Leblond y Bliard pusieron de cara la eliminatoria (2-0). En Escocia supieron sufrir y un gol de Glovacki a los 57 minutos acabó con las ilusiones locales. Con toda justicia se clasificaron para una final donde les esperaba el todopoderoso Real Madrid.
La final disputada en el Parque de los Príncipes el 13 de junio de 1956 fue un extraordinario partido. Los galos salieron en tromba y a los 10 minutos ganaban 0-2. Leblond a los 6 minutos y Templin a los 10 parecían sentenciar el partido. Sin embargo fue en partidos como este donde el Real Madrid forjó su leyenda. Di Stéfano a los 14 minutos y Rial a los 30 devolvieron la igualdad al marcador. Hidalgo volvió a adelantar al Stade de Reims a los 62 minutos, obteniendo cumplida réplica de Marquitos a los 67 para volver a empatar el partido. Finalmente fu Héctor Rial el que decantó la final del lado madridista en el minuto 79.
El Stade de Reims perdió no sólo la final, sino también a su gran figura. Raymond Kopa fue fichado por el Real Madrid después de su gran exhibición en la final. El club no se vino abajo por tales circunstancias y contraatacó fichando a Just Fontaine, el extraordinario delantero del Niza que se daría a conocer mundialmente en el Mundial de 1958, y a otros jugadores de calidad contrastada como Vincent y Piantoni. El equipo continuó en lo más alto del fútbol galo y volvió a disputar otra final dela Copade Europa, la de 1959.
En la ronda preeliminar lo tuvo fácil ante el Ards de Irlanda del Norte. Venció en tierras británicas por 1-4 con cuatro goles de Fontaine y en la vuelta le endosó un 6-2 (Piantoni, Fontaine y Bliard, todos por partida doble fueron los goleadores). En la primera ronda le volvió a sonreír la fortuna. El Helsingin Palloseura de Finlandia fue su siguiente víctima. En la ida venció el Stade por 4-0 (Vincent (3) y Siatka) y en la vuelta (disputada en terreno francés, concretamente en Rouen) refrendó el pase con un 0-3 (Fontaine (2) y Lintamo (p.p)).
En los cuartos de final se las vio contra un rival de mucha más categoría que le puso las cosas muy difíciles. El Standard de Lieja le derrotó en la ida por 2-0, un resultado muy complicado. En la vuelta un repleto Auguste Delaune vio como el Stade remontaba la eliminatoria en los veinte minutos finales con tantos de Fontaine (73’ y 88’) y Piantoni (70´). En las semifinales su rival fue el Young Boys suizo. Derrota en tierras helvéticas por 1-0 y nueva remontada en casa, en esta ocasión jugaron en el Parque de los Príncipes, con goles de Piantoni (41’y72’) y Penverne (47’). Nuevamente a la final.
Y nuevamente ante el Real Madrid. En esta ocasión los blancos fueron muy superiores desde un primer momento. Vencieron por 2-0 con goles de Mateos (1’) y Di Stéfano (47´). Fue una desgracia para este gran equipo coincidir en el tiempo con el Real Madrid más glorioso. De no ser así seguro que en sus vitrinas guardaría alguna Copa de Europa. Pero no pudo ser.
En junio de 1963 Albert Batteux dejó el club y en la temporada 1963-64 descendió a segunda división. Ya nada fue igual a partir de entonces. Sus grandes figuras abandonaron el equipo y éste entró en una larga travesía del desierto por las categorías inferiores del fútbol francés, con bancarrota incluida en 1992. Ahora parece resurgir y está luchando por volver a la Ligue 1, ocupando la segunda plaza de la Ligue 2 en la actualidad.
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Liga de Campeones (@LigaCampeones) (@LigaCampeones) | 2 de febrero de 2012 | 7:00 pm
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