Cenicientas con historia: el Celta que ganó en San Siro (2003-04)
La segunda mitad de la década de los 90 y la primera del nuevo siglo supusieron los mejores años en la historia del Real Club Celta de Vigo. Los vigueses eran un clásico del fútbol español que alternaba temporadas en la máxima categoría con otras en la División de Plata. Lo que se llamaba un equipo ascensor hasta que se asentó en la Primera División en la década de los 90.
Poco a poco el equipo fue creciendo y pasó de pulular por la zona media-baja hasta asentarse en la zona alta bajo la presidencia de Horacio Gómez. La llegada al banquillo celeste de Víctor Fernández en la temporada 1998-99 supuso un salto cualitativo en el fútbol del equipo vigués. No es que los entrenadores que le precedieron no lo hubieran hecho bien. Fernando Castro Santos y Javier Irureta pusieron las bases de ese gran Celta, pero Víctor Fernández lo llevó a jugar como los ángeles. Inolvidables sus exhibiciones en la Copa de la Uefa ante equipos del potencial y la tradición del Aston Villa, Liverpool, Benfica o Juventus. A este equipo de Víctor Fernández sólo le faltó conquistar un titulo y clasificarse para la Liga de Campeones.
Objetivo este último que si conseguiría su sucesor, Miguel Ángel Lotina. En la temporada 2002-03 se hizo cargo de los celestes después de haber logrado como méritos más importantes poner en el mapa futbolístico al Numancia de la temporada 1995-96, cuando militando en Segunda B lo llevó hasta los cuartos de final de la Copa del Rey, donde cayó ante el Barcelona en una emocionante eliminatoria; y devolver al Osasuna a la Primera División en la temporada 1999-00 después de seis temporadas en la División de Plata.
En su primer año en Vigo Lotina consiguió lo nunca visto: clasificar al Celta para disputar la Liga de Campeones por primera y única vez en su historia. Con un fútbol menos vistoso que el de Víctor Fernández pero igual de efectivo logró la hazaña. El cuarto puesto en la Liga le brindó la posibilidad de disputar la tercera ronda de clasificación que daba acceso a la fase de grupos. El rival fue el Slavia de Praga checo, un club con mucha historia pero inferior futbolísticamente a los celestes. La ida se disputó en Balaídos venciendo los vigueses por un claro 3-0 con goles de Mostovoi, Jesuli y Edu. La eliminatoria parecía sentenciada pero en Praga tocó sufrir de lo lindo. El Celta perdía por 2-0 a los 30 minutos, sufriendo un calvario de aquí al final del encuentro, angustia que aumentó con la expulsión del controvertido Mostovoi a los 81 minutos de juego. Finalmente el Celta aguantó y consiguió la histórica clasificación para la fase de grupos, donde se mediría a los mejores equipos de Europa.
La base de aquel Celta estaba formada por una serie de jugadores bastante veteranos que llevaban, en algunos casos, varios años defendiendo la zamarra celeste. El argentino Pablo Cavallero era el portero titular con Pinto (el del Barcelona) como suplente. Por delante tenía a hombres curtidos de gran experiencia, como los también argentinos Berizzo y Cáceres, el brasileño Sylvinho o Juanfran, que le daban a la zaga una gran solidez. En la zona de ataque destacaba la enorme calidad de un crack como Mostovoi, aunque el ruso estaba ya en la recta final de su carrera, bien acompañado por hombres de gran habilidad como Jesuli, Edu o Gustavo López. Siendo los encargados de mantener en pie todo el entramado los medios José Ignacio y el francés Luccin. Los goles corrían a cargo del serbio Savo Milosevic que había llegado cedido por el Parma.
Este grupo de jugadores se tomó muy en serie la participación en la Champions, donde ofrecieron un rendimiento bastante superior a lo esperado. El equipo se centró demasiado en esta competición y dejó un poco de lado la competición liguera, lo que finalmente trajo funestas consecuencias.
El Celta quedó encuadrado en el grupo H junto a Milán, Ajax y Brujas. Obviamente el Milán era el gran favorito del grupo, quedando muy abierta la lucha por el segundo puesto, que también clasificaba para los octavos de final de la competición, y por el tercero, que daba acceso a la Copa de la Uefa.
Debutaron el 16 de septiembre en Brujas, logrando un valioso empate (1-1) que hacia soñar a los vigueses. El protagonista de este encuentro fue Juanfran anotando el tanto vigués a los 50 minutos y propiciando el empate belga en el 84 al marcar en propia puerta. En la segunda jornada Balaídos se vistió de gala para recibir al Milán, vigente campeón del torneo, de los Cafú, Maldini, Nesta, Pirlo, Kaká, Inzaghi y Shevchenko. Al final del encuentro nuevo empate (0-0) que mantenía al Celta con todas las opciones de meterse entre los dos primeros. En la tercera jornada rindieron visita al Amsterdam Arena para medirse al histórico Ajax. Los holandeses vencieron por 1-0, gol de un tal Ibrahimovic a los 53 minutos.
Llegados al ecuador de la liguilla lideraba la clasificación el Ajax con seis puntos, seguido por el Brujas con cuatro (había ganado sorprendentemente en San Siro al Milán), en tercera posición marchaba el Milán también con cuatro puntos y cerraba la clasificación el Celta con tan sólo dos puntos. La posible clasificación se veía un poco más lejos, aunque el Celta tenía la ventaja de que dos de los tres partidos de la segunda vuelta se disputarían en Balaídos.
En la cuarta jornada visitó Balaídos el líder Ajax. En un gran partido el Celta se impuso por 3-2 con goles de Luccin de penalti (25 minutos), Milosevic (39’) y Vágner (63’), por el Ajax marcaron Sonck (53’) y Van der Vaart (82’). El Celta se metía de nuevo en la lucha por las dos primeras plazas. En la penúltima jornada volvió a jugar en Balaídos. El Brujas se llevó un agónico empate (1-1) gracias a un gol de Lange en el descuento, por el Celta había marcado Mostovoi a los 74 minutos. Volaron dos puntos vitales que obligaban al Celta a ganar en la última jornada en San Siro al Milán para tener opciones. La buena noticia era que el Milán no se jugaba nada al tener asegurada ya la primera plaza del grupo.
La situación era esta: el Milán era líder con 10 puntos, Ajax y Celta estaban empatados a 6 puntos con ventaja holandesa por el valor doble de los goles en campo contrario y cerraba la clasificación el Brujas con 5. Todos tenían opciones de clasificarse en una jornada final de infarto. Lo que si estaba claro es que el Celta necesitaba el triunfo en San Siro y que el Ajax no ganara en Brujas. Y se cumplieron ambas premisas. El Celta vencía en el santuario milanés remontando con goles de Jesuli (42’) y José Ignacio (71’) el gol de Kaká (40’), mientras que el Brujas también derrotaba al Ajax por 2-1.La machada estaba hecha, el Celta se clasificó para los octavos de final.
Si la situación en Europa era idílica no ocurría lo mismo en el campeonato de Liga. Los celestes cayeron en la jornada 21 en casa de forma estrepitosa ante la Real Sociedad por 2-5, quedando tan sólo un punto por encima del descenso, y Lotina fue cesado, llegando al banquillo celeste Radomir Antic. El entrenador serbio apenas estuvo en el cargo dos meses. La derrota ante el Zaragoza por 0-2 en la jornada 30 forzó su dimisión, dejando al equipo a cuatro puntos de la salvación.
Antic fue el encargado de dirigir al equipo en los octavos de final de la Champions ante el Arsenal. Pero no era un Arsenal cualquiera. Era el Arsenal de los invictos, el equipo que se proclamó esa misma temporada campeón de la Premier League sin perder un solo encuentro. Jugaban en este magnífico equipo entrenado por Arsene Wenger hombres de la calidad de Lehmann, Ashley Cole, Vieira, Pirés, Ljungberg, Bergkamp, Gilberto Silva y el gran Thierry Henry.
Lógicamente la situación que se vivía en Vigo no invitaba al optimismo. El Celta acababa de perder en Balaídos con el Málaga, quedando un punto por encima del descenso. El ambiente estaba crispado en la Ciudad Olívica. Lo que debería de ser una fiesta se convirtió en una pesadilla. El Arsenal llegó a Vigo y venció por 2-3, dejando prácticamente sentenciada la eliminatoria. Edu adelantó a los ingleses a los 18 minutos, respondió el Edu del Celta a los 27, nuevamente el Edu del Arsenal colocó por delante a los suyos (minuto 58), poco después José Ignacio devolvió las tablas (64´) y, finalmente, Pirés anotó el gol del triunfo a diez minutos para el final.
Dos semanas después tocaba rendir visita al mítico Highbury con el Celta ya en puestos de descenso tras ser vapuleado por el Espanyol, penúltimo, por 1-5. El Arsenal no tuvo problemas y venció con facilidad por 2-0 con goles de Henry a los 14 y 34 minutos.
Fin del sueño europeo y de la etapa más gloriosa del Real Club Celta. Al final de la temporada se consumo el descenso y el equipo vigués ya no volvió a ser el de estos dorados años.
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