Camino hacia octavos de goleada en goleada

Squillaci anotó dos goles en Stuttgart

El Sevilla ha vuelto a pasearse por Europa demostrando que es uno de rivales a temer en esta edición de la Champions. Tras golear al Rangers en Glasgow, los de Jiménez han hecho lo propio esta noche ante el Stuttgart (1-3). El partido, en realidad, ha estado más igualado de lo que indica el marcador pero el Sevilla tiene una ‘pegada’ que ya quisieran para sí algunos de los equipos que aspiran a llegar lejos en esta competición. Por marcar, en el cuadro hispalense ya marca hasta el central, Squillaci… ¡a pares!

Y eso que el Sevilla no entró bien en el partido. El Stuttgart trenzaba jugadas, pisaba el área rival y daba sensación de peligro, aunque el primer remate germano lo tuvo que hacer contra su propia puerta Sergio Sánchez, que estuvo muy despistado en el arranque. Pero, por suerte para el Sevilla, los locales adolecían de ‘punch’, aunque lo intentaban tanto como podían, de cerca y también de lejos. Un remate desde la frontal, precisamente, acabó dentro de la portería andaluza, aunque el colegiado anuló el tanto por claro fuera de juego posicional.

Pero el Sevilla es un equipo grande y como tal tiene cosas como la que sigue. Corner a favor, saque en corto a priori inútil que Adriano convierte en un centro preciso para la entrada al segundo palo de Squillaci y el francés que no perdonó. Sin hacer nada, el equipo de Manolo Jiménez se puso por delante. Y como el Stuttgart no es un grande, a la jugada siguiente, Hleb ensayó un remate sobre la meta de Javi Varas pero, en su caso, la bola se fue fuera.

Desde el momento del gol, el Sevilla mejoró notablemente, cortó la hemorragia de ocasiones del Stuttgart e incluso amagó con golpear a la contra, aunque sin obligar a emplearse a fondo al veteranísimo Jens Lehmann. La mala noticia llegó en forma de lesión para Adriano, que tuvo que dejar su puesto a Perotti, y también en forma de ‘empanada’, la que pudo costarle el empate a los hispalenses si el Stuttgart hubiera tenido un mínimo de puntería.

En el descanso, Jiménez dejó a Luis Fabiano en la caseta, probablemente tocado, y metió más músculo en el medio campo con Duscher. El cambio, a priori defensivo, le sentó muy bien al equipo, que a la contra hizo la diferencia en el ’55, después de un centro-chut de Perotti que Lehmann no supo despejar, quedando la bola a pies de Jesús Navas que remachó.

El partido, con el Stuttgart dejando huecos atrás, comenzó a oler a goleada. Las contras del Sevilla eran cada vez más claras (Kanouté falló una por regocijarse) y las llegadas del Stuttgart siempre culminaban con una mala decisión de sus delanteros. Sin embargo, el 0-3 no llegó a la contra, como el segundo gol, sino a balón parado, como el primero. De nuevo fue Squillaci quien impuso su poderío aéreo a pase de su compañero en la zona de centrales, Dragutinovic.

Un minuto después, Elson, que acababa de salir, recortó diferencias con un golazo de falta directa. El gol impulsó a los alemanes a tratar de buscar la ‘machada’ en el último cuarto de hora (incluso mandaron un balón al larguero en el descuento) pero los tres puntos ya tenían escrito el nombre del Sevilla. Tres puntos, por cierto, que ponen a los sevillistas en disposición de tomarse a guasa los dos últimos partidos de la liguilla si en la próxima jornada, de nuevo ante el Stuttgart pero en el Pizjuán, vuelve a imponer su poderío.

Escrito por Jose Antonio Sojo el 20 octubre, 2009 | ningún comentario
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